Les voy a decir algo sobre el fracaso. Fracaso es no intentarlo. Fracaso es siempre dejarse guiar por la opinión de los demás. Fracaso es rendirse ante la mediocridad de los mediocres. Fracaso es no intentar construir catedrales con tu verdad aún sabiendo que las atacarán y tratarán de destruirlas por todos los medios. Fracaso no es haber llegado hasta aquí. Yo no tengo tan claro que he fracasado. Puede que todas las cosas que emprendí salieran de otra manera a la esperada pero al menos tuve el coraje de hacerlo por mi cuenta y riesgo. Así que no tengo tan claro que haya fracasado. Fracasado es aquel que nunca ha estado de pie en su vida y solo se ha arrastrado. Fracasado no es el que cae porque una vez estuvo de pie. Fracasado es el que no vuelve a levantarse y sabe que se arrastrará toda su vida.
Hola, aquí están los relatos que he ido escribiendo a lo largo de mi vida y he seleccionado algunos que espero les gusten, os mando un cordial saludo. Félix Olivera Librilla 2.012-2.018 Todo parecido con cualquier otra obra es mera coincidencia, mis historias están llenas de referencias a otras obras con derechos de autor. Reitero que no se basan en ninguna de ellas y no van más allá de la cita.
Bienvenido a La Carretera Expedientada
Un espacio para leer historias, pasarlo en grande, compartir textos literarios y comentar con libertad.
un saludo, Félix Olivera
sábado, 4 de mayo de 2019
miércoles, 23 de enero de 2019
Cuaderno de viajes literario de Clan Dlan, 2.019
<<La guerra nace de la guerra misma. Se alimenta lamiendo la sangre vertida a causa de la violencia, comiendo la carne lacerada a causa de la violencia. La guerra es un ser vivo perfecto. Y tú eso tienes que saberlo.>> Haruki Murakami. kafka en la orilla
<<No tengáis miedo de ninguna necesidad pues esto os consolará más de lo que lo demás os desconsuele.>> James Joyce. Ulises
<<No tengáis miedo de ninguna necesidad pues esto os consolará más de lo que lo demás os desconsuele.>> James Joyce. Ulises
<<Nadie puede escribir un libro. Para que un libro sea verdaderamente, se requieren la aurora y el poniente, siglos, armas y el mar que une y separa.>> Jorge Luis Borges. El hacedor
<<La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber(¿no es esto espiritual?)y no quieren nadar, ¡naturalmente!. Han nacido para la tierra, no para el agua y, naturalmente, no quieren pensar, como que han sido creados para la vida no para pensar. Claro y el que piensa, el que hace del pensar lo principal ese podrá acaso llegar muy lejos en esto, pero ese precisamente ha confundido el agua con la tierra, y tarde o temprano se ahogará.>> Hermann Hesse. El lobo estepario
<<Hay que tener paciencia y perseverar, que con el tiempo se hace justicia. Ésta es mi creencia.-terminó el chelín.>> Hans Christian Andersen
<<Se debe ser más prudente cuanto el peligro es mayor; siempre se salva mejor andando con alvertencia,
Porque no está la prudencia reñida con el valor.>> Martín Fierro. Hernández
<<Sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar con ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias, que ésas tienen la obligación de explicarse por sí mismas. >>José Saramago. La Caverna
<<¿De qué sirve ser un gran Rey...?>> Olvidado Rey Gudú. Ana María Matute
<<Guarda silencio y confía en los Dioses.>> La Odisea. Homero
<<El que no inventa no vive.>> Ana María Matute
<<Si tienes la suerte de ser diferente no cambies nunca.>> Taylor Swift
<<Nada lo se de cierto. Todo lo se de supongo.>> Enrique Bunbury
martes, 2 de octubre de 2018
El Guardián de la Puerta, capítulo 7
La Bruja salió al encuentro de Jaro, las Ratas y las dos
Ondinas, al tiempo que una feroz y mortal sonrisa maquiavélica salió de su
rostro e hizo sentir escalofríos al grupo de amigos.
-¿Así que venís a recoger a la muchacha que tengo presa en
mi castillo?-les preguntó la Bruja con tono socarrón.
Entonces, Jaro se adelantó al grupo y habló en nombre de
todos como el líder carismático en que se había convertido.
-Tengo que advertirte Bruja solitaria de que hemos
sobrevivido a infinidad de peligros hasta llegar a este lugar. Sin embargo, no
pensamos ni por asomo, ni siquiera lo anhelamos, que nuestros pasos acaben
aquí, y que al final nos encierres en una de tus lóbregas celdas y acabes
devorándonos con tus fieros colmillos al tiempo que suplicamos por nuestra vida
al buen hacer de los dioses.
No teníamos ni la más remota idea de que aquí vivía una
joven muchacha, pero si la tienes aquí apresada, asustada y hambrienta la
liberaremos y a ti te daremos una lección que no puedas olvidar ni más allá de
la muerte.-sentenció Jaro.
Tras escuchar a Jaro la Bruja dio una carcajada maquiavélica
y de pronto se rodeó de todos los Espíritus y Almas perdidas del Bosque de los
Suicidios. En seguida, una nube de vapor verdoso cubrió a Jaro, a las Ratas y a
las dos Princesas Fluviales, y esto les impidió reconocerse los unos a los
otros.
Cuando de pronto parecieron escuchar el siseo de varias
Serpientes enormes que se deslizaron entre las piernas de Jaro y las Sirenas.
En esos aterradores momentos las Ratas se subieron asustadas a los hombros de Jaro y las
Ondinas se unieron a él en un intenso abrazo. Después, Jaro recordó una feliz frase que su padre siempre
le recordaba cuando él vivía.
<<Jaro quiero que recuerdes esto siempre y tenlo en
tu memoria hasta el fin de tus días, ya que puede que durante el transcurso de
uno de ellos te haga falta. Jaro hijo mío debes recordar que en la unión está
la fuerza y en la división está la debilidad. Cuando estés solo en tu vida y
todos los peligros del mundo te acechen, a la par que criaturas malévolas
traten de destruirte deberás unirte a los que te aman con más fuerza que nunca.
El Amor siempre ha sido la clave de la salvación de los
seres de puro corazón y también en los más oscuros de la mía cuando todas las
luces de esperanza se esfumaron. Has de saber que allí donde alberga luz y
verdad no es capaz de entrar la Oscuridad del Mal por mucho que se esfuerce en conseguirlo.
Únete a los que te aman de verdad
y así lograrás vencer cualquier adversidad que se te presente y tras esto tus
temores se harán cada vez más pequeños y como el humo de una hoguera de una
fría noche de Invierno se desvanecerán y desaparecerán. Nada ni nadie podrá
derrotarte sin temor, y ante esta verdad que te digo verás que cualquier
Demonio, Bruja o Fantasma te resultará patético. Y fue cuando el recuerdo de la
voz de su padre dejó de hablarle en su mente cuando Jaro despertó de su trance
y le advirtió a la malvada Bruja con estas palabras:-¡Bruja endemoniada! ¡Ya no
te tengo ningún miedo! ¡Te haremos liberar a la muchacha de tus garras de rapaz!
¡Se acabó el rapto!-le gritó Jaro enfurecido.
Y acto seguido la Bruja se
achantó y gritó encolerizada apareciendo ante ellos con la horripilante
apariencia de una Serpiente de tres cabezas. La Hidra. Ya que en un último
intento de defenderse la Bruja había resuelto mostrar la más poderosa de todas
su máscaras de Hechicera diabólica.
Solo que esta vez, y gracias a la
memoria que albergaba en sus recuerdos de juventud Jaro no se acobardó y le devolvió
a la Bruja malvada su más feroz y violento grito de guerra.
-¡Esta vez no me derrotarás!
¡Serpiente hija de una ramera de los bajos barrios de Nurmenia! ¡Cerda
arrabalera!
¡Ahora me temerás a mí y a toda
la furia de Mis Amigos! Tengo conmigo la verdad del Amor.-dijo Jaro.
¡Venid a mi Ratas y Princesas de
los Mares!-exclamó Jaro. –Mi padre me dijo un día que en la unión reside la
fuerza y que en la división está la debilidad. ¡Vamos a cortar esas cabezas a
la Hidra!- sentenció el valiente muchacho.
Y fue entonces cuando la Malvada Bruja transfigurada en Serpiente de tres cabezas lo escuchó con asombro y asco, y se lanzó al ataque con muchas menos ganas de sonreír y muy turbada por el infeliz cambio que los acontecimientos iban mostrandose para ella. La más oscura y mortífera de todas las brujas de aquel Reino, aunque había más no se conocía a otra Reina Bruja más oscura que ella y por moementos se veía perdida.
viernes, 17 de agosto de 2018
Sangre, odio y mierda
<<Nadie tiene derecho a decirte quien eres ni lo que debes ser.>>
<<El tiempo descubre la verdad.>> Lucio Anneo Séneca
<<El tiempo es un juez tan sabio que no sentencia de inmediato, pero al final le da la razón a quien la tiene.>>
<<Ubi concordia ibi victoria. En la unidad está la victoria.>>
<<Si no eres nada sin el traje no deberías llevarlo.>> Spiderman Homecoming
<<Reune pruebas a tu favor y usas los errores de tu enemigo para salvarte de sus perversas maquinaciones.>>
<<Que dura es la vida de los sinverguenzas.>>
<<Solo bienvenidos visitantes y amigos.>>
<<La mayor declaración de amor es la que no se hace, el hombre que siente mucho, habla poco.>>
Platón
<<No es malo tropezarse, sino encariñarse con la piedra.>>
¿De dónde viene toda la sangre, el odio y la mierda del mundo y la humanidad?
¿De dónde vinieron los siglos y siglos de maldad y los pocos valientes que se atrevieron a hacerle frente?
¿De dónde vinieron los miles de años de golpes, insultos y agresiones que toda la humanidad lleva propinándose con el único fin de propagar sus genes a la siguiente generación, y que sus hijos pisen a los hijos de los más débiles?
¿De dónde vino el odio, la frustración, la envidia y la angustia que provocan en el ser que las padece?
¿De dónde vino la enfermedad mental y la amargura del que no reconoce que no quiere cambiar y prefiere seguir enfermo y enfermando a los demás con sus paranoias?
¿De dónde vino, viene o vendrá toda la sangre, el odio y la mierda esta vez?
¡Qué importa!
Salva tu reputación y hazlo de la mejor manera.
¡Destrúyela!
¡Qué importa lo de fuera si lo de dentro está bien!
Tus enemigos nunca tratarán de ayudarte y por eso deberás ayudarte a ti mismo ya que para ellos todo se reducirá siempre a sangre, a odio y a mierda.
Así que si quieres vencer ama a quien te ame y no odies a quien te odie. Simplemente ignora a quien te ignore y no entres al nido de las víboras porque puede que los corazones cambien pero los que se amen de verdad morirán juntos.
miércoles, 7 de febrero de 2018
Ya estamos todos otra vez
Había una vez un hermoso país donde a menudo anidaba el odio y la envidia entre sus gentes y donde hacerse rico sin trabajar y robar estaba a la orden del día.
En este país la gente no estaba acostumbrada a rememorar su historia y poco a poco volvió a generar la misma situación que lo llevó a su primera guerra civil. Por eso al ver que ya estamos todos otra vez suplico un llamamiento a la paz entre los hermanos y hermanas de este hermoso país para que pare la crispación y regrese el razonamiento, la sensatez, la cordura y el menos común de todos los sentidos. El sentido común.
Y cumpliendo este objetivo no tener que volver a repetir que ya estamos todos otra vez nunca más.
En este país la gente no estaba acostumbrada a rememorar su historia y poco a poco volvió a generar la misma situación que lo llevó a su primera guerra civil. Por eso al ver que ya estamos todos otra vez suplico un llamamiento a la paz entre los hermanos y hermanas de este hermoso país para que pare la crispación y regrese el razonamiento, la sensatez, la cordura y el menos común de todos los sentidos. El sentido común.
Y cumpliendo este objetivo no tener que volver a repetir que ya estamos todos otra vez nunca más.
El Reloj de Arena Olvidado
El Reloj de Arena Olvidado
El orgulloso Faraón despertó esa mañana algo turbado pues sus sueños de la noche donde brillaba el Espejo del Tiempo junto a las Estrellas fueron intranquilos, ya que había presenciado el descenso sobre su palacio del dios Anubis, y este le había dicho algo que él apenas podía recordar en la mañana pero que sentía con gravedad en sus entrañas.
En esos momentos, el Faraón estaba junto a la mesa de su dormitorio y contemplaba el Reloj de Arena que le regaló su padre cuando era niño.
El Faraón estaba absorto en la lenta caída de la arena hacia el cristal de la base del reloj y recordó las crueles palabras de Anubis como un eco en el desierto.
-Dijo Anubis- Humano. Sólo eres un insignificante mortal pero cuando te lleve conmigo a la tierra de los muertos donde no alcanza la luz de Ra dejarás de ser el Faraón y tan solo quedará de ti lo que los gusanos, buitres, cuervos, mirlos y hienas no puedan llevarse consigo. Entonces, tu mayor obra habrán sido tus doscientos huesos roídos.
Así que olvida al pueblo esclavo y deja que el hebreo se marche hacia la Tierra Prometida.-sentenció Anubis.
De pronto, el Faraón regresó de su inopia, apartó su triste mirada del Reloj de Arena y se sintió como una insignificante piedrecilla situada en el centro de un Universo Infinito.
**El reloj**.
Y tras este pensamiento profundo el Faraón decidió dejar una buena obra antes de su muerte dejando partir al hebreo y a su pueblo.
Y es por esa razón que miles de años después su obra sigue siendo recordada en uno de los libros de cuentos mas universales y conocidos de la historia y que logró salvarse de la quema de la Biblioteca de Alejandría.
martes, 6 de febrero de 2018
Errores
No soy mis errores, no soy algo estancado ni podrido, no soy los comentarios que circulan por ahí de mi y que lanzaron quien no me conoce, soy y seré siempre quien yo decida ser.
No soy menos hombre ni más que los demás, no soy una imagen estática y definible con palabras.
Tan solo soy un hombre que fue niño y que creció a su pesar y que solo sabe que no sabe nada de la vida y que en realidad nada es realmente importante ante la verdad de que un día aciago o feliz para algunos todos vamos a morir.
Por tanto no soy mis errores ni mis fracasos y espero y deseo haber sido algo más que una simple y sucia falta de ortografía en el libro del mundo.
Un mundo lleno de gente que se cree que lo que ha escrito es y será lo mejor que se leerá. Solo aquellos que se ignoran salvan el mundo, y estos son los que no tienen miedo a equivocarse y a cometer errores. Pero que quede bien claro...
NO SOY MIS ERRORES.
jueves, 18 de enero de 2018
Orgullo Vegetal
Había una vez una pequeña planta que depositaron en un humilde macetero y a la que señalaron con la siguiente etiqueta.
Primera regla: no siga usted las metas y el desarrollo personal de la planta estéril y que se cree una señoría del más alto nivel y que a todos molesta con sus impertinentes idas de olla y que sabe actuar muy bien, y sobre todo hacerse la víctima como nadie.
Al leer la etiqueta la planta se dio cuenta de quien era, una simple planta y lloró de impotencia por haberse sentido toda su vida como la orgullosa planta que no era, es, ni será jamás.
lunes, 15 de enero de 2018
Por si acaso te olvido
Por si acaso te olvido te tendré siempre a la vista,
Por si acaso te olvido no me separaré de ti,
Por si acaso te olvido te voy a hacer mía y así no te olvidaré,
Por si acaso te olvido no te dejaré partir,
Por si acaso te olvido te cogeré fuerte de la mano y juntos caminaremos hasta el fin.
miércoles, 10 de enero de 2018
Reputación
Le doy las gracias a todos esos que un día se burlaron de mi por tomar para mi vida mis propias decisiones. Por buscar mi propio camino. Gracias a todos los que me han hecho dudar de si merecía la pena levantarse de la cama. Porque gracias a ellos ahora me siento mucho más fuerte. Gracias a esos malos momentos me he descubierto mucho más fuerte de lo que pensaba. Os doy a todos las gracias. Por subirme más alto de lo que yo nunca hubiese imaginado. Sin vuestras piedras no lo hubiese logrado. Con vuestras piedras ahora me hago puentes para seguir avanzando.
Lo mejor de ti
Nunca mueras por algo externo a tu espíritu. Sigue adelante y demuéstrales a esos que te quieren ver tumbado que nunca lo van a lograr. Haz lo que sea, da igual. Hazlo. No te detengas. Que lo mejor está por llegar aunque ahora no puedas verlo. No has pasado por lo peor para quedarte ahí. Pasa por lo peor para para alcanzar tu plenitud. Nunca te conformes con ser mediocridad. Si vales y si tienes talento sigue trabajando porque quizás lo peor ya haya pasado. Y nunca te arrepientas de haberte equivocado. Sigue dando lo mejor de ti y si alguien no te quiere en su vida. Empaca y vete.
martes, 9 de enero de 2018
El Peor Momento
Habrá un momento en tu vida en el que las cosas se pondrán feas. Te atacará la enfermedad, te acecharán críticas por todas partes. Te dirán que si has acabado mal que ha sido por tu culpa. Algunos se burlarán de tu situación. Te dirán que te han ayudado cuando solo te han dejado ver como te hundes más en la miseria. Quienes decían ser tus amigos se habrán largado de tu lado. Será un momento en el que te falte el trabajo, en el que no encuentres el amor. No tendrás ganas de levantarte de la cama o del sofá. Parecerá que lo has perdido todo. Que nada salió bien. Que en realidad solo eres un fracasado más.
Pues justo en ese momento será cuando sabrás que has vencido. Que si te ha pasado eso es porque tu vales, porque tu mereces la pena, todos tus esfuerzos que nadie ve lo merecen de veras, y que los intentos del mundo y de la gente mala sobre todo por hacerte ver como un fracasado, loco o un inútil solo ha sido su intento frustrado para cargarte su mierda en tu dolorida espalda. Por lo tanto, no seas el burro que todo lo carga a cuestas para luego encima ser apaleado y humillado. Escribo esto para decirte también que al llegar a este punto será cuando no debes rendirte y que vivir y seguir adelante con tu propia vida es lo único que de verdad importa, y que al final tras todas las cargas, pérdidas de esperanza, traiciones, engaños, abusos, marginación y maltrato que hayas recibido la recompensa que obtendrás superará todas tus expectativas y toda la mierda y a todos los mierdas. Pon siempre altas tus expectativas, lucha por tus sueños e intenta vivir porque en realidad no hay nada que temer.
miércoles, 3 de enero de 2018
Olvidar
Olvidar
Porque es necesario olvidar para seguir viviendo, para disfrazar el mañana con nuevas y felices horas mientras que nos damos cuenta de lo irremediable, del tiempo transcurrido o quizás perdido en las vanas mezquindades de lo cotidiano.
Tal vez lloramos aquellos días, en aquellas horas, pero hoy ya no tiene ningún sentido lamentarse por lo perdido y lo que no era para uno. Lo que uno creía que merecía no era más que orgullo enmascarado, cifrado por los engañosos y traicioneros derroteros que provoca el autoengaño del hombre que anda perdido y que trata de encontrarse consigo mismo en algún lugar. En fin, un caos, lío, así es como funciona nuestra memoria, un almacén en el que dejamos algunas cosas para recordarnos a nosotros mismos aquel error que cometimos, y que pagamos sin duda por querer seguir viviendo. Por eso he de pensar que los demás son justos o lo serán y que de no ser así, no es tuyo el error. Ya lo dijo Borges.
El arcaico don de la escritura
El arcaico don de la escritura
Con el tiempo descubrí que en realidad uno hace las cosas no con el afán de que alguien pueda reconocerlas o valorarlas sino con el fin de que uno mismo, el escritor o el que escribe logre algún tipo de satisfacción ante la dura realidad de la vida, contra la soledad en la que nos vemos inmersos a través de un día a día que como una gastada vela nos consume.
Haber leído tanto durante estos años no hizo en mi más que reafirmar que apenas había logrado alcanzar un fin y que pocas satisfacciones habían llegado a calarme de todo lo escrito.
Me siento a veces como aun en la base de una cima inalcanzable donde se ven los que alrededor del camino por unas circunstancias u otras se van apartando, y ya llegados a este punto de mi vida he de dejar constancia de que algunas cosas si que merecieron la pena y que alguno de los muchos sufrimientos pudieron verse olvidados. Años de destierro de lo que yo considero una etapa de joven alucinado ante cosas que no lograba comprender y que ahora se asoma a la fatalidad pero con prudencia, sabiendo ya que hay cosas que es mejor no saber y que de saberlas, pasado un tiempo dejarán de importar. A veces me he preguntado el por qué escribo y si en realidad trato de imitar a uno de los que he leído.
En una vida que pasa tan rápido ante los ojos y en la que apenas da tiempo ha acabar algo en condiciones he decidido que de seguir haciendo algo, que voy a hacer lo que me guste y en dirección a la sencillez, alejado de artificios y efectos que resuelven poco.
Hay personas que nunca cambiarán...
Y esto es con toda probabilidad lo más inevitable de la vida. Seguimos escribiendo sobre los corazones fríos y la pérdida del sentido y la ilusión.
miércoles, 6 de diciembre de 2017
El Pescador Urashima
Hace mucho tiempo vivió un pescador llamado Urashima en la costa de Japón.
Un día que Urashima pescaba en su barca encontró una tortuga legendaria, y según cuenta la historia esta raza de tortuga vivía alrededor de unos mil años.
Urashima sabía que la tortuga tenía unos novecientos noventa y nueve años, y por no privarla del último año de su vida la soltó al mar.
Pero al poco tiempo Urashima se quedó dormido en su barca, y más tarde se despertó con los rayos del sol en la cara y advirtiendo que la tortuga se había convertido en princesa. Después, la muchacha le dijo que se casara con ella, y que luego la llevaría al palacio de la Tortuga.
En aquel palacio los dos fueron muy felices durante un tiempo, solo que Urashima quería regresar con su familia. De modo que un poco antes de que se marchase la princesa le dio un arcón diciéndole que si lo abría nunca regresaría a su lado.
Pero al llegar a su tierra el príncipe lo abrió y al final quedó transformado en tortuga. Así, que la princesa regresó a su forma original y los dos vivieron felices surcando los mares por toda la eternidad; convirtiéndose su historia en leyenda con el transcurrir de los siglos.
viernes, 17 de noviembre de 2017
El Guardián de la Puerta-capítulo 6
El Bosque de los Suicidios
Jaro, las Ondinas y las ratas seguidas por la serpiente buena de la ciénaga llegaron a un lugar cubierto de niebla.
Cuando de pronto, se sintieron congelados ante el dantesco espectáculo que contemplaron delante de sus narices. Hasta aquel lugar habían llegado miles de hombres y mujeres desesperados por causas diferentes, pero el primer hombre que alcanzaron les contó que había llegado frente al abismo porque las personas que vivían junto a él lo habían abandonado y dejado solo , y lo habían cambiado por otro que había suplantado su identidad y había intentado que se alejara de sus propiedades si no se sometía a sus oscuros designios, algo a lo que se había negado y esto lo había llevado hasta el borde de aquel precipicio.
Pero Jaro le convenció de que no se suicidara y también le dijo que ningún imbécil merece ser escuchado si a lo que te arrastra es a la muerte. Y cuando dijo estas palabras las tormentas oscuras que cubrían la cabeza del desconocido se desvanecieron sin dejar rastro. Tras esto el hombre lloró todo el dolor que sus antiguos conocidos le provocaron y finalmente recuperó su vida.
Éste decidió que le esperaba una nueva vida alejado de toda la mierda apestosa de toda esa calaña que lo único que quería y deseaba era que estuviese muerto en el mejor de los casos. Tras despertar de su letargo, el hombre soñó un nuevo futuro, una nueva vida, contempló a sus hijos y los vio crecer fuertes y con salud, vio a una hermosa mujer que sería para siempre la mujer de su vida y la que le acompañaría hasta la muerte, y al final se marchó de allí para lograr su añorado sueño.
Pero Jaro y sus amigos vieron que no podrían hacer nada por los otros miles de personas y siguieron avanzando en su camino.
De entre todos los hombres unos se arrojaban, otros seguían dubitativos y otros permanecían con la mirada perdida frente al abismo. Jaro reconoció que le habían arrebatado el alma a todas estas personas y que tendría que hacer algo por ayudarlos.
Cuando de pronto descubrió una antigua fortaleza oculta entre los árboles y la espesa niebla. La serpiente buena tenía la cara ensombrecida tras atravesar el bosque de los suicidios al igual que las ratas y las ondinas.
Jaro y sus amigos llegaron a la conclusión de que lo que ocurría en ese Castillo podría tener que ver con los suicidios misteriosos de aquellos hombres y mujeres inocentes, hombres que habían perdido toda la esperanza.
Un fuerte maleficio había sido propagado y nacía con forma de niebla extendiéndose desde el castillo hasta el bosque al que Jaro había nombrado como el Bosque de los suicidios. El grupo estaba aterrado junto a la entrada de aquel Castillo pues no imaginaban lo que su interior albergaba. Pero aún así decidieron entrar y golpearon la enorme puerta de la entrada con gran sonoridad. Se escucharon pasos y la enorme puerta de madera se entreabrió dejando ver a la hechicera
viernes, 28 de abril de 2017
El Guardián de la Puerta-capítulo 5
La Serpiente del barro
Jaro, las ondinas, las ratas y el sapo avanzaron por la ciénaga sobre este y alcanzaron un saliente rocoso donde el sapo los depositó. Entonces, el sapo se zambulló y desapareció en las profundidades de las aguas.
De modo que al grupo no le quedó más remedio que seguir avanzando cubiertos de lodo hasta la cintura.
Su aventura por la ciénaga se les había complicado bastante, abandonados por una poderosa Águila Unialada y más tarde por un sapo no les quedó más remedio que continuar avanzando a ciegas por aquel inmenso lodazal.
Las ratas se habían repartido entre los hombros de Jaro y los hombros de las ondinas, y algo parecido a la desesperación y la angustia de no salir jamás vivos de allí comenzaba a empañar de oscuridad sus luminosos y valerosos corazones.
Sin embargo, no era el momento de rendirse, pues es cuando la vida se complica, cuando te pone delante los mayores obstáculos, cuando debes coger un mayor impulso y las fuerzas que resten para sortearlos y descubrir que para un corazón bravo nada es imposible ni tarde en el tiempo para lograrlo.
Así, que decidieron continuar alimentándose de larvas repugnantes de insectos, huevos de animales raros y de extraños peces de largos bigotes que se deslizaban entre la inmundicia de aquel lodo.
Con la ropa colaban el agua y bebían poco tratando de evitar en lo posible los dolores estomacales.
Y así transcurrieron varios días refugiados en una pequeña cueva que encontraron escondida en la inmensidad de la ciénaga. Allí encendieron fuego, comieron animalillos que ensartaron en palos y luego cocinaron y también bebieron agua que calentaron y limpiaron dejándola libre de impurezas.
Y una vez que todos hubieron llenado el estómago las Ondinas primero una y más tarde la otra comenzaron a contar sus historias. Algunas conocidas por Jaro y otras de las que nunca había oído hablar que calmaron su espíritu de ansiedad y de la desdicha de vivir en un mundo en constante cambio y repleto de peligros y adversidades, y por un momento, eso le hizo olvidar los pesarosos años de encierro en la mazmorra del castillo de Hans.
Las ratas se acurrucaron entre los cabellos de las ondinas, y Jaro abrazado a ellas también se durmió.
La noche y sus estrellas cubrieron el manto celeste, y la luna llena, espejo del tiempo, brillaba en un punto aportando su calma y serenidad.
A la mañana siguiente decidieron ponerse en pie y continuar con la marcha y atravesar la ciénaga para salir de ella.
Hordas de mosquitos e insectos los atacaron y agobiaron durante el camino hasta que llegaron frente a un inmenso lago que cubría de agua a Jaro y a las ondinas hasta el cuello, era uno de los mayores riesgos a los que ahora se enfrentaban, pero aún así decidieron seguir adelante y hacer frente a todos sus temores.
Las ratas se repartieron entre los hombros de Jaro y las ondinas, y comenzaron a atravesar la laguna justo cuando una de las ondinas notó el roce escamoso de un ser escurridizo deslizándose alrededor de ella, y la ondina se ruborizó y presa del pánico gritó, a lo que Jaro respondió tratando de que se calmara, la otra ondina la calmó agarrándola de la mano, y las ratas saltaron sobre ella junto a las otras dos y le acariciaron el rostro con sus patitas. Al final, la ondina se calmó, y la criatura escurridiza desapareció por unos momentos...
Entonces, continuaron avanzando solo que con mayor cautela. Caminaron un largo trecho cuando esta vez fue Jaro el que notó a la escurridiza criatura y de repente comprendió por qué la ondina se había alarmado tanto.
Una criatura semejante a una serpiente emergió del lodo y detuvo sus enormes ojos sobre el atemorizado grupo.
Y así estuvo un largo rato hasta que volvió a sumergirse en el barro.
El grupo continuó el camino y cuando ya casi habían atravesado el lago fueron sacudidos de nuevo por la criatura que les lanzó barro en las caras. Jaro se molestó y vio como la serpiente continuaba lanzándoles barro, algo que no acababa de comprender cuando otra serpiente se alzó del lodo erizando sus escamas, mostró sus afilados colmillos y se lanzó al ataque sin detenerse ni por un momento. Cuando ya casi los había alcanzado la otra serpiente, la buena, se cruzó en medio de la que se disponía a atacar y los salvó a todos de las feroces dentelladas que lanzaba al aire.
Luego, continuaron avanzando mientras que las dos serpientes se enfrentaban y a punto estuvo una de derrotar a la otra lanzándola con fiereza contra el lodo y las piedras, entonces la serpiente maligna abrió sus fauces repletas de afilados colmillos con el fin de devorar a Jaro, y fue en ese momento, cuando la serpiente se enroscó con fuerza entre sus piernas y el tronco y comenzó a apretarlo para romperle los huesos. En ese momento, las ondinas y las ratas se lanzaron contra la serpiente, y las ondinas lucieron sus puñales y los clavaron con fuerza en la casi impenetrable piel de la serpiente.
Y las ratas hicieron lo mismo con sus dientes afilados provocándole gemidos dolorosos a la serpiente mala, que en ese instante, se vio obligada a soltar a Jaro, y atravesando el barro con suma cautela y ondeando sobre el agua y el lodo la serpiente buena se abalanzó de nuevo contra la mala propinándole un cabezazo que la hizo sumergirse de nuevo haciéndola huir. Jaro y las ondinas pasaron un buen tiempo juntos atravesando la ciénaga y se hicieron muy amigos de la serpiente buena, y ya cuando quedaban unos pocos kilómetros para atravesarla la serpiente los abandonó.
De modo que el grupo salió de la ciénaga y alcanzó un bosque neblinoso.
lunes, 24 de abril de 2017
El Guardián de la Puerta- capítulo 4
La Otra Celda
capítulo 4
Mientras que Jaro y sus amigos luchaban por sobrevivir en el estómago de un enorme sapo de la ciénaga, lejos de allí, en concreto en el interior del Castillo del Rey Hans había una joven princesa encadenada a un muro que con el tiempo estaba destinada a convertirse en la esposa del Rey Hans, pudiendo salir del custodio del Guardián de la Puerta. La muchacha de piel cobriza, ojos verdes y pelo rizado y oscuro tenía profundas ojeras en el rostro por causa de no dormir y algunas molestias en la espalda debido a la incomodidad de las esteras del suelo. Para ella el mundo nunca había parecido un lugar amable y justo, mas bien poblado de desengaño, infortunio e injusticia. Porque allí donde un atisbo de bondad se erigiese, la maldad se alzaba para contrarrestar su efecto y como si de la raíz de un simple hierbajo se tratase, extirparla y romperla con tal de eliminarla.
La princesa había aprendido a ser valiente a la fuerza y a sobrevivir por encima de cualquier adversidad, quizá su sonrisa se había resquebrajado un poco y el llanto, ese estúpido hábito, había acudido a ella en situaciones pasadas, sin embargo, ahora había recobrado cierto valor tras escuchar el feroz desmoronamiento de la torre vecina, donde el otro individuo que se llamaba Jaro, había logrado escapar.
De pronto, fue como si la esperanza iluminara sus ojos y creció día a día en su interior con la plena certeza de que más vale tarde que nunca y que todavía le quedaba una oportunidad para escapar.
Y fue en ese mismo momento, cuando apareció El Guardián de la Puerta muy enfurecido seguido del Rey Hans.
Entonces, la agarraron con fuerza de las caderas y la arrastraron entre la suciedad, las piedras y las calaveras y huesos que como ya era vieja costumbre adornaban celdas cuyo pasado ya se atisbaba poco prometedor para cualquier preso.
Después, el Rey Hans la agarró con fuerza de la muñeca y seguidos por el Guardián de la Puerta descendieron las escaleras de la Torre donde había estado presa y la arrojó al suelo con brusquedad y le habló de un sitio al que iban a llevarla donde una malvada hechicera se haría cargo de ella. Pasaron los días y un carromato-prisión conducido por el Guardián de la Puerta la llevó a un lugar apartado y oculto en lo más profundo de un bosque justo al lado de un antiguo castillo abandonado. El Guardián de la Puerta detuvo los caballos tirando de las riendas hacia él, abandonó su asiento, abrió la puerta de la muchacha y la sacó sin miramientos ni gentilezas de la diligencia. De pronto, apareció entre ellos una mujer muy bella con el pelo color oscuro cayéndole éste como cascadas sobre la espalda, y vestida como una reina.
También llevaba en la cabeza una hermosa y resplandeciente corona repleta de joyas y su impecable apariencia contrastaba con la ruinosa edificación que tenía por morada y de la que nadie más salió para recibirla.
La princesa sintió escalofríos al contemplar la morada y una rara sensación de incertidumbre al recibir por parte de aquella hermosa y solitaria Reina una sonrisa gélida.
En seguida, el Guardián de la Puerta se alejó en la diligencia a toda velocidad y la reina del castillo en ruinas agarró las cadenas que se entrelazaban en los grilletes que aprisionaban sus muñecas y la introdujo con pequeños y sutiles empujoncitos en el interior de la fortificación.
El interior, al contrario que se atisbaba desde fuera estaba impecablemente limpio y ordenado, y el mobiliario de gran valor revestía el interior dándole a las salas una apariencia de calma y serenidad. Y una gran lámpara de araña revestida de cristales con forma de joyas pulimentadas iluminaba la gran sala central, donde las velas arrojaban la cera derretida creando formas de estalactitas por donde caía.
La Reina de aquel castillo que aún continuaba sin articular palabra de pronto llegó a unas escaleras de caracol iluminada por velas hasta que llegaron a unas celdas.
Allí la encerró sin apenas resistencia y cerró la celda con cuidado.
La princesa empezó a sentirse angustiada cuando la mujer se alejó escaleras arriba dejándola en la más completa y oscura de las soledades.
También llevaba en la cabeza una hermosa y resplandeciente corona repleta de joyas y su impecable apariencia contrastaba con la ruinosa edificación que tenía por morada y de la que nadie más salió para recibirla.
La princesa sintió escalofríos al contemplar la morada y una rara sensación de incertidumbre al recibir por parte de aquella hermosa y solitaria Reina una sonrisa gélida.
En seguida, el Guardián de la Puerta se alejó en la diligencia a toda velocidad y la reina del castillo en ruinas agarró las cadenas que se entrelazaban en los grilletes que aprisionaban sus muñecas y la introdujo con pequeños y sutiles empujoncitos en el interior de la fortificación.
El interior, al contrario que se atisbaba desde fuera estaba impecablemente limpio y ordenado, y el mobiliario de gran valor revestía el interior dándole a las salas una apariencia de calma y serenidad. Y una gran lámpara de araña revestida de cristales con forma de joyas pulimentadas iluminaba la gran sala central, donde las velas arrojaban la cera derretida creando formas de estalactitas por donde caía.
La Reina de aquel castillo que aún continuaba sin articular palabra de pronto llegó a unas escaleras de caracol iluminada por velas hasta que llegaron a unas celdas.
Allí la encerró sin apenas resistencia y cerró la celda con cuidado.
La princesa empezó a sentirse angustiada cuando la mujer se alejó escaleras arriba dejándola en la más completa y oscura de las soledades.
jueves, 20 de octubre de 2016
capítulo 3- El Guardián de la Puerta
El ataque del Rey Silfo
Capítulo 3
Sin previo, aviso una feroz ráfaga de viento alcanzó al Águila Unialada y sacudió con violencia a sus aguerridos jinetes.
Los silfos eran seres elementales de aire y en la antiguedad reinaban en los aires y dominaban los vientos, pero con el paso del tiempo los hombres dejaron de creer en ellos y por estos fueron olvidados.
Así que la sorpresa de los silfos fue colosal cuando vieron aparecer el Águila Unialada y sentados sobre sus plumas a Jaro, hermano del Guardián de la Puerta, a las dos ondinas y al grupo de las ratas que le acompañaba desde su encierro.
Algunos de los silfos que miraban con recelo la llegada de estos seres, se aventuraron a pronosticar que su tiempo llegaba a su fin, de modo que convocaron a su Rey y éste muy enfadado salió de su trono del Laberinto invisible para tratar de exterminarlos.
El viento huracanado provocado por el Rey Silfo agitaba al Águila Unialada y a sus pasajeros, que trataban de asirse a las plumas y evitaban no mirar hacia abajo, donde una colosal caída los conducía a una rápida y agónica muerte.
Pese a su naturaleza invisible el Rey Silfo podía comunicarse con sus enemigos por medio de aullidos escalofriantes, reverberaciones y ecos, y la forma más corpórea que el ser humano podía dar a un silfo era la de un torbellino de polvo, piedras, ramas, barro y hojas. Se trataba de un ser muy peligroso y amenazador. Y de pronto, Jaro afrentó al Rey de los Silfos.
-¡Malditas criaturas!¡Dejadnos en paz! No osamos más que atravesar vuestros dominios para alcanzar tierra firme y poder descansar.-exclamó Jaro tratando de aleccionar al Rey de los Silfos.
-¡Taimado humano! ¡Nadie atraviesa nuestros dominios y regresa vivo para contarlo! Hace siglos que vivimos aquí retirados, ocultos y olvidados. No somos más que la triste leyenda que vive en los libros que tu misma raza detesta. Los rumores que por mis dominios y todo el mundo viajan me cuentan que has escapado de una celda y que tu mismo hermano, que vive por las tierras de allá abajo, el Guardián de la Puerta, trata de encontrarte para encerrarte y de no lograrlo tiene firmes intenciones de matarte.
-¡A cuantos hermanos cuyo amor es sincero y verdadero has visto querer matar a su hermano!¡Ese hombre al que llamas el Guardián de la Puerta solo sirve para cumplir las leyes de un Rey tirano, el Rey Hans, un hombre sanguinario y asesino que exterminó a mi pueblo y su historia, y que me mantuvo cautivo con el único fin de revelarle el paradero de los que huyeron.
Pero el destino me ha concedido la libertad, y como los astros me han sido aciagos, voy a tener que demostrarle mi valía y de no hacerle entrar en razón voy a verme obligado a matarle para acabar con esta locura y esta tiranía que esclaviza a inocentes y los mantiene con la boca cerrada a fuerza de cercenar gargantas con su traidora espada. ¡Acabaré contigo, Rey Silfo,! si los vientos también se oponen a que cumpla mi destino, esos mismos vientos que pertinaces me detienen se esfumarán como una fugaz mañana de primavera.-arguyó Jaro.
Y estaba Jaro terminando de relatar esto cuando los polluelos del Águila Unialada, muy hambrientos, se mostraron ostensiblemente enfadados y con unos insoportables piares clamaron con anhelo el retorno de su madre acuciándola con sus graznidos a que les desquitara el hambre por causa de su larga y repentina ausencia.
Más tarde, el Águila Unialada viró en el aire en dirección al nido sin tener en cuenta el viento huracanado que ferozmente agitaban los silfos y sobre todo el Rey, y la hicieron plegar el ala y comenzar a descender con peligrosidad al tiempo que daba vueltas sin control.
Jaro y los demás se aferraron al Águila Unialada con todas sus fuerzas y temiéndose lo peor Jaro comenzó a susurrarle unas palabras mágicas que conocía de sus ancestros en el oído del Águila que continuaba descendiendo sin control hasta tierra firme para conducirles a todos a la muerte, y justo detrás el Rey Silfo los guiaba también con sus vientos para que no pudiera recobrarse.
Al escuchar la antigua lengua de las bestias el Águila graznó con todas sus fuerzas y recuperó la tensión de su ala a pocos metros de despeñarse sobre una hedionda ciénaga roqueña repleta de afiladas rocas. Con la feroz sacudida, Jaro, las ondinas y las ratas se desprendieron del Águila y aterrizaron sobre el fango salvando sus vidas. Y de este modo fue como el Águila Unialada los abandonó en la ciénaga y regresó a su nido cumpliendo con el instinto maternal que salvaría finalmente a su prole.
Al tiempo que Jaro, las ondinas y las ratas se recuperaban de la caída, se iban incorporando como podían atendiendo al mismo tiempo como el Águila Unialada los abandonaba a su suerte con los mortales y feroces silfos.
En ese instante, el Rey Silfo descendió seguido muy de cerca por sus súbditos originando feroces vientos huracanados que agitaban con fiereza las ropas, el pelo y el barro de los que en ese momento estaban en el lodazal.
A Jaro, a las ondinas y a las ratas no les quedó más remedio que esperar el brutal choque cuando una inesperada criatura del pantano apareció, del tamaño de un sapo y croó con todas sus fuerzas sorprendiendo a los silfos que viraron de dirección pero no pudieron evitar caer finalmente sobre el barro y el lodo.
Uno tras otro cayeron y su aspecto se tornó visible ante los ojos de Jaro, viendo como unos finísimos ojos relampagueantes se dirigían al encuentro de los suyos.
Mientras esto sucedía Jaro instó a las ondinas y a las ratas a que se escondieran en la barriga del Sapo, cosa a la que en un principio parecieron negarse y a la que finalmente accedieron al ver como los silfos se acercaban a ellos con firmes intenciones de matarlos. Cuando ya la última de las ratas consiguió abrirse camino en el interior del gran Sapo, los silfos lo zarandearon todo lo que podían tratando de matarlo para que éste los expulsara de su interior, pero el Sapo que no era un animal del todo ignorante se agitaba dando saltos en todas direcciones hasta que alcanzó una zona donde pudo volver a sumergirse. Entonces, los silfos lo siguieron pero cometieron una estupidez porque se habían cubierto de tanto barro que comenzaron a sumergirse con lentitud en lo más hondo de la ciénaga. Sin embargo, el Sapo gracias a sus patas aplanadas nadaba , y además presenció la gran furia en los ojos de los silfos pero sobre todo la de su Rey, cuando los vio morir uno a uno zarandeándose en estado de arrobo tratando de liberarse inútilmente del lodo, mientras que Jaro, las ondinas y sus compañeras de encierro, sus fieles amigas las ratas, se salvaron guarnecidos en el interior del inesperado y muy oportuno Sapo de la Ciénaga.
Por Félix Olivera, 2.016
sábado, 28 de mayo de 2016
El Guardián de la Puerta- capítulo 2
Capítulo 2
Ya casi alcanzando la cumbre con gran esfuerzo las Ondinas y las ratas tuvieron que hacer frente a una feroz ventisca, y el frío intenso estuvo cerca de conducirles a todos a una muerte asegurada. Cuando de pronto, apareció la Colosal Águila Unialada que irradiaba calor descendiendo en círculos concéntricos hasta aterrizar en el punto más alto de la nevada cumbre.
Las ondinas y las ratas se agazaparon tras unas rocas y observaron al descomunal ave que se erigía triunfante junto a su nidada.
Y en ese instante, los huevos eclosionaron uno por uno, hasta que todos los polluelos vieron la luz de la Radiante Estrella.
El instinto del animal la llevó a salir de allí en busca de caza, y en un momento de descuido del ave, las ondinas y las ratas se subieron encima del Águila y sobrevolaron con ella toda la extensa llanura, el Reino de Hans y el Lago de las Ondinas.
En el lugar en el que abandonamos a Jaro estaban a punto de suceder algunos hechos de cierta importancia en el devenir de los acontecimientos de esta historia.
Y fue cuando tras una repentina nube de polvo apareció el Guardián de la Puerta, al tiempo que el Coloso se levantaba del suelo tras la patada que había recibido de Jaro, éste no tuvo tiempo de pronunciar una sola palabra cuando la cimitarra del Guardián sacudió el aire y le cortó la cabeza de una limpia estocada.
En seguida, el cuerpo decapitado convulsionó entre espasmos durante varios segundos y luego permaneció quieto y empapado de sangre.
-Uno siempre tiene que acabar el trabajo que los obtusos, malhadados, pérfidos y desdeñosos guerreros que tiene a su mando no desempeñan.-silabeó el Guardián de la Puerta, a la vez que agarraba con fuerza la espada por el arriaz y salpicaba con la sangre del Coloso la cara de su hermano escapado.
En ese momento, Jaro se sintió exasperado, se limpió la sangre de la cara como pudo, y viéndose amenazado retrocedió con sumo cuidado unos pasos. Durante unos instantes lo miró con cierto embeleso pero recordó la estolidez de su hermano y que este no se detendría hasta exterminarlo, pues había escapado de su celda por casualidad.
La cimitarra sangrante del Guardián de la Puerta volvía a erguirse en el aire y apuntaba a la cabeza de Jaro, y éste le sonrió triunfal cuando mirando al cielo en la última plegaria que le concedió a su Dios no sabiendo si por suerte o causa del Destino vio llegar a una enorme Águila con una sola ala cargando con las Ondinas del Lago y con las ratas que le hicieron compañía durante su encierro.
De pronto, el Águila sacudió el suelo con fiereza y la nube de polvo y viento golpearon al Guardián de la Puerta y al caballo con el que había venido desde el Reino de Hans.
El Guardián de la Puerta no pudo esgrimir su espada contra semejante bestia y derrotado los dejó escapar mesándose los largos y rubios cabellos en un gesto de rabia y repulsión.
Lejos de allí, en el reino de los pájaros, sucedió una feroz tormenta que obligó al Águila a cambiar sus majestuosa y colosal ala de dirección teniendo esta que adentrarse con consciente peligrosidad, respingo y recato en el olvidado Reino de los Silfos.
Por Félix Olivera, 2.016, Librilla.
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