LA MEMORIA DEL SOÑADOR
Capítulo 8
""Señor, preserva mi memoria.""
CHARLES DICKENS
En lo alto de una Torre arcana e inmemorial vivía un hombre que durante la vigilia lo había soñado casi todo, y su poder residía en la estructuración de las palabras. Este hombre era un estudioso del mundo antiguo y trataba de explicar el presente desgranando los acontecimientos pasados.
El libro que llevaba escribiendo desde que conoció el sol que guía el destino de los mortales pretendía abarcar todos los caminos.
Su meta consistía en agotar todas las posibilidades que cabía realizar por la acción humana, aunque él sentía en su corazón que era complicado conocer todas las cosas que un hombre debe saber.
Así que un buen día en que el hombre estaba apoyado en la repisa de su Atalaya indestructible divisó a un jinete que cabalgaba a lomos de un caballo percherón negro, seguido de un niño y de una muchacha que avanzaban con paso firme hacia el Castillo Infinito.
Y fue entonces, cuando comprendió que la misión más importante de su vida era impedir que aquel Caballero Errante llegase a alcanzar el Castillo Infinito.
De modo que soñó al Rey Cuervo y lo envió al Castillo, pero Dafne, Sombra de Oro, Marcos y el Rey Encontrado frenaron sus planes y aquel hombre que albergaba toda la furia contenida de su alma decidió que iba a convertirse en su enemigo.
Las graves palabras del hombre volaron con presteza desde la Torre y convocaron ejércitos de bestias que se arrastraban por fangos y que una vez congregadas decidieron que iban a ver destruida a toda la creación. Pero la esperanza por la salvación del mundo no se había desvanecido aunque estos también escucharon el clamor del horror que se avecinaba y el miedo escudriñara sus carnes.
Los hombres libres del mundo no querían Guerra aunque todo se encaminaba hacia la destrucción de sus vidas y las de sus hijos. Descubrieron la conciencia de que este mundo debe ser enriquecido y no arrasado, de que debe madurar y no tanto ser mejorado.
Cuando Marcos por fin regresó a su mundo no acababa de comprender el alcance de todo lo que había visto, y pronto se puso manos a la obra ya que el verano tocaba a su fin.
En seguida, Marcos regresó a la biblioteca y se dirigió a los anaqueles de literatura y buscó durante horas el libro del Castillo Infinito; sin embargo no lo encontró por ningún lado y en su lugar descubrió otro libro titulado ""El Soñador"".
Al leer el título Marcos sintió un escalofrío y se quedó aterido y perplejo. Aquel hombre tenía un poder maléfico y escudriñó su mente. Él era el hombre de la Torre, "El Soñador", y en ese lugar al contrario que en el otro mundo si que lo había soñado todo.
Marcos tendría que usar todo su saber y lo que había aprendido en su corta vida para derrotarlo.
De otro modo, el Mal reinaría en esas tierras y el caos y la confusión ocultarían la Luz de los astros de esa edad de los hombres, pues tampoco eran tiempos para que uno tuviese miedo de usar sus ideas.
El joven Marcos lucharía por salvar sus sueños y también los de la humanidad aunque eso significase perder algunas cosas que podrían considerarse importantes. Si esa resultaba ser la mejor de las opciones.
Lo más justo es que un Rey Encontrado reine en su Castillo sea o no sea un Castillo Infinito.
Con tal de que El Soñador no sospechara nada, Marcos escogió un libro y se lo llevó oculto consigo en su bolsa de aventuras.
El libro trataba sobre las andanzas de un sabio caballero versado en el arte de las armas. Luego, El Soñador lo miró con ojos eléctricos a la salida de la biblioteca y al final lo dejó partir con el libro.
Después, El Soñador lo siguió hasta la puerta con una mirada profunda y malvada.
Y cuando Marcos abandonó aquel lugar pensó que si tenía que morir por salvar al Rey Encontrado que debía de ser con mucho ruido y poca queja por su parte. Que iba a notarse que había vivido con intensidad aquellos meses durante su estancia en el otro mundo y que debía compartir su viaje con los que después leyesen su humilde palabrería escrita con el corazón en un puño.
Al terminar de pensar estas cosas Marcos aprendió a borrar todas las huellas que le empujaron a llegar a aquel sitio y que el Mal hubiese usado en su conveniencia contra él.
Marcos había logrado cumplir su sueño a través del sufrimiento y había logrado sobrevivir para contar la partida y el regreso de sus viajes.
Marcos había vivido como real una auténtica fantasía de justas, torneos, princesas y batallas a corcel y espada.
Pero ahora tendría que ayudar al Rey Encontrado desde su mundo sin que éste y Era lo pudiesen adivinar. Y de ese modo alcanzar la paz del Reino Olvidado y de Ciudad Fronteriza.
Pero al poco tiempo Marcos cerró los ojos, realizó una inspiración profunda y contempló impasible a la vez que expectante a la Luz más hermosa que puede nacer de una estrella: blanca, serena y pura derrotando a la Oscuridad de los últimos años. Luego, todo ello vino acompañado de una gran explosión de fuego y piedra que fue seguida tan solo por el silencio de los pesares, las aflicciones y la esperada vuelta a la normalidad de la vida.
El fin de la locura por la codicia del mundo material.
-Oh..., madre, creo haberme convertido en el que nunca muere y que por ello vivo compartiendo el sueño de mis horas lúcidas y noches con los demás seres. Ya hace algunos meses que cesó el llanto. Al fin me abandonó la desdicha y pude librarme de los infiernos que no me hacían feliz. Trataré de no traicionar esos principios, ni necesitar de grandeza, poder y cosas que en definitiva no sirvan para nada. Ya no penderán esos grilletes de mi cuello y mis muñecas. Jamás veré su tortura controladora donde no hay lugar para la libertad y la elección que te arrastra a un destino de falsía. Que el mundo siga imaginando quimeras que ni yo mismo en mis horas lúcidas lograría descifrar las palabras que hay escritas aquí. No vendrá el imaginario minotauro desde Minos a rebatirlas si no existe.
Su verdadera significación y el tiempo empleado en ellas es ya de por sí un problema irresoluble que se pierde en la noche de los tiempos y en los albores del eterno amanecer.
Imagino que algo perdurará y espero que sea lo bueno aunque sé que con el tiempo puede que eso mismo ya no importe, ya nadie es dueño y poseedor de los caminos que se bifurcan en la vida. Para bien o para mal todos tenemos una tarea que cumplir en este mundo a veces injusto.
Y ya es hora de dar paso al olvido y a la senda pues no he sabido hacerlo mejor y si es así no creo que pedir perdón por no haber hecho ningún mal a nadie sea la mejor de las opciones.
Entonces y en ese mismo instante una Sombra Alada y negra como la amargura de una Crisis del mundo surcó los cielos del país del Rey Encontrado, y a lomos de la Sombra Alada iba "El Soñador" cruzándolos. Y es verdad que por donde pasaba la sombra sembraba la desesperación en los corazones.
Tras ver aquello y después de tantas reflexiones Marcos se encaminó al cementerio de su ciudad para recordar y honrar a sus antepasados como había leído en el libro que se titulaba "El Soñador" y una vez que llegó allí Marcos vio una tumba antigua y leyó la desgastada esquela de un caballero errante del siglo diecisiete.
La espada permanecía dormida en un yunque de piedra acerada frente al lago de Carucedo y estaba recubierta de diamantes, zafiros, rubíes, topacios y coloridas gemas. Aunque dormida en apariencia la espada estaba viva y un corazón enérgico palpitaba en su interior.
Entonces, Marcos se acercó a ella y tiró con fuerza del mango enjoyado hacia si mismo.
Después, una luz cegadora lanzó varios destellos e iluminó su pálido rostro de modo que la espada se deslizó del yunque con suavidad y cayó a los pies de Marcos, su actual dueño y Señor.
La espada se llamaba Durendal, y se trataba de un arma muy poderosa que había sido colocada allí por los antiguos Reyes Olvidados que habitaban el Castillo Infinito para derrotar al Soñador y a los Hechiceros Oscuros de forma definitiva.
La espada de acero diamantino pulido, con rubíes y gemas de muchos colores había sido creada en la forja de los cielos y fraguada por el noble corazón de los antiguos reyes como en las gestas del Rey Arturo.
Soñada en la fragua de Nabu el Sabio y en tal irrealidad donde ningún soñador puede desvanecerla. Allí donde gobierna el Rey de todos los Reyes. El Rey del Conocimiento.
Tras las andanzas del Rey Encontrado y Marcos con Dafne y Matacuervo en el Castillo Infinito éstos siguieron con su camino. Sin duda presenciaron una bonita historia que ya pertenecía al pasado.
En el otro mundo Marcos y el Rey Encontrado avanzaron unos metros y se acercaron a una lápida de las afueras de Ciudad Fronteriza que narraba lo siguiente:
""Oro y sol. Agua y vida. Esta es la espada que fue forjada en los Altos Hornos del Tiempo donde moran los inmortales pensamientos del hombre que soñó un dios que pertenece al sueño de una literatura ajena y misteriosa que llegó al mundo a través de un espacio indescifrable donde la muerte es sólo una quimera más.
Sabemos que moriremos pero qué más da. Otros hombres vendrán luego que quizás encuentren la Fuente Perdida. Diosa eterna y poseedora de las llamas de la vida infinita.""
Cuando Marcos terminó de leer el escrito de la lápida que había junto al yunque de Durendal se dispuso a arrancar la espada a la orden del Rey Encontrado, que estaba al otro lado del reflejo y que ni siquiera sabia lo que hacía, y alzándola a los cielos desafió con un gesto de caballero remoto a la Sombra Alada. Al Soñador. Al hombre de mirada perversa.
A la oscuridad sólo se le hace frente con la luz que a su vez es llama del amor y máxima claridad, y Sombra de Oro brillaba como nunca ante el Cataclismo que se avecinaba.
Esperanza, confianza y aguante eran las palabras que había que pronunciar ahora.
""Gram, Durendal, Joyeuse, Excalibur
Sus viejas guerras andan por el verso, que es la única memoria.""
J.L.BORGES
La Guerra contra el Soñador
Capítulo 9
Las hordas de bestias se aproximaban y descendían por el valle y miles de arañas se les unieron a aquella lucha que sería recordada como la Guerra de las Arañas.
Marcos sostenía a Durendal en su mano derecha y el Rey Encontrado trotaba a su lado con ligereza a lomos de Sombra de Oro.
La sombra Alada descendió y el Soñador agarró un arco, tensó la cuerda, colocó una flecha envenenada y descargó el arma contra el chico.
En ese momento, Marcos giró sobre si mismo e hizo que Durendal describiese un círculo y quebró la flecha del Soñador en un instante que pareció eterno.
-¿Quién eres?-le preguntó el Rey Encontrado.
-Yo soy nadie.-le contestó el Soñador con una sonrisa burlona.
Luego, Marcos frunció el ceño y sus ojos proyectaron furia cuando dijo:
-Yo también he sufrido los embites de la ignorancia del mundo, Soñador. De alguna manera todos somos nadie pero eso no te capacita para impedir nuestra misión de acabar el Castillo Infinito.-le dijo Marcos desafiante.
-¡Silencio escoria humana, y guárdale respeto al señor de todos los pensamientos! El Rey Encontrado volverá a ser Desterrado, pues ves aquella estrella en el cielo de este atardecer que asoma por el horizonte. Allí os enviaré con la Sombra Alada y jamás podrás regresar.- dijo el Soñador.
Las hordas de criaturas se acercaban mientras que el Soñador hablaba y el mundo no se había detenido ni un segundo.
-¡Envíanos pues a esa estrella y te demostraremos entonces de lo que somos capaces!-le dijo Marcos sin temor. -No te tenemos ningún miedo Soñador.-
-Entonces, tú lo has querido muchacho. Pero esta maldición solo caerá sobre ti. Por osado.-le dijo el Soñador.
De pronto, una nube de humo cubrió a Marcos y lo lanzó hacia el espacio exterior atravesando las Galaxias y Nebulosas hasta llegar a un asteroide no más grande que la Tierra pero en el que florecía la vida.
Allí había bosques, lagos, ríos y mares por doquier con extrañas civilizaciones que se habían adaptado a aquella extraña climatología.
La mayoría eran como animales parlantes y pobres que se dedicaban a cultivar la tierra de sol a sol y que no se ayudaban entre ellos.
Al parecer una extraña enfermedad llamada egoísmo que había llegado con los últimos colonizadores se estaba extendiendo entre todos los pobladores.
Cuando por fin la nube abandonó a Marcos este comprobó con asombro que el Soñador además de alejarlo a millones de años luz del planeta lo había convertido en un lobo alado, y las hermosas plumas de sus alas eran como las de las águilas imperiales.
Mientras tanto en el otro mundo...
Las hordas de monstruos seguían avanzando en dirección al Rey Encontrado que se subió a lomos de Sombra de Oro y el caballo soltó un relincho jubiloso.
A su vez Era sacó de su mochila un aparato de comunicación moderno con el que contactó con Dafne y Matacuervo para que acudiesen en su ayuda y para que también avisaran a todos los habitantes de Ciudad Fronteriza que pudieran hacerle frente al Soñador en una de las batallas más feroces y sangrientas que recordaría el mundo del Castillo Infinito.
Justo cuando el Rey Encontrado se disponía a lanzarle su espada al Soñador fue detenido por las voces de cuatro guerreros legendarios procedentes del continente Vijon que también querían ayudar en la batalla. Estos recibían los nombres de Eliena, Zelk, Tor y Tersan, también conocidos como los cuatro guerreros que nacieron del barro y se hicieron de oro y que sólo un verdadero ídolo de barro como el Rey Encontrado podía comandar.
A lomos de un Dragón Atómico también apareció Danke y las cosas se le iban poniendo cada vez más feas al Soñador que lanzó un grito de furia estridente que dejó sordos a nuestros guerreros e hizo que el Rey Encontrado se desprendiese de Durendal.
-¡Ahora voy a llamar a las Brujas retorcidas y ladinas de los páramos! ¡Pues ellas y su magia serán más poderosas que esos idiotas y también llamaré a la Reina de las Arañas!-exclamó el Soñador muy enfurecido.
-¡Con que esas tenemos!-le contestó el Rey Encontrado. ¡De ese modo yo también llamaré al escritor del Nigromante del Anticosmos que escribirá un final para el Soñador en el que será pisoteado, aniquilado y borrado de la faz de la Tierra!-dijo el Rey Encontrado.
En ese instante, la mirada furiosa del Soñador no se podía describir con palabras, y una sombra oscura ocultó las estrellas cuando la Sombra alada extendió sus alas por todo el país.
El Castillo Infinito despegó del suelo despedazándose en escombros por la base y voló hasta situarse a la cabeza del Rey Encontrado, y dijo el Soñador:
-¡Si yo quisiera destruirte solo tendría que dejarlo caer sobre ti Rey Encontrado! ¡Creías que no fracasarías contra el verdadero Rey de este mundo! ¡Yo que lo sé todo y todo lo que va a ocurrir en el futuro! ¡Soy más que poderoso! ¡JA JA JA!-dijo el Soñador fuera de si entre maquiavélicas carcajadas.
-¡Marcos nos salvará!-le espetó el Rey Encontrado al Soñador.
-Allí donde lo he enviado no hay esperanza y perecerá convertido en una inútil y despreciable bestia alada.-sentenció el Soñador.
La nube de monstruos se acercaba cada vez más pero también aparecieron los soldados de la ruinas de Ciudad Fronteriza con ganas de hacerle frente al Soñador. Sobrevolándolos iban Matacuervo y Dafne como dos jóvenes enamorados que iban a buscar a su hijo Marcos.
De pronto, el Soñador se lanzó contra el Rey Encontrado y Sombra de Oro le dio una coz a Durendal que estaba en el suelo tras abandonarla y en un veloz movimiento fue a parar a las manos del Rey Encontrado, que la sujetó con firmeza y rebanó de una estocada la cabeza del Soñador que rodó a sus pies con un gesto de incredulidad.
El Rey Encontrado y los demás no podían creerlo, ya que al parecer todo había terminado, sin embargo, las bestias seguían avanzando impasibles hacia los guerreros aliados.
-Parece que todavía no hemos terminado.-le dijo el Rey Encontrado a Sombra de Oro que miraba intranquilo al Soñador, el cual comenzó a transformarse en una Hidra Multicéfala.
-¿¡Qué me has hecho?!-le gritó desconsolado el Soñador. -¡Ahora vas a saber lo que es bueno maldito Rey!-
De pronto, el Soñador lanzó un ataque feroz con todas sus cabezas y las fauces abiertas y el Rey Encontrado convocó a todos los arqueros de Ciudad Fronteriza que lanzaron contra el Soñador una lluvia inmensa de flechas flamígeras. En seguida, la bestia se revolvió de dolor y comenzó a echar llamaradas por todas las bocas. Pero justo en ese momento apareció Matacuervo que dejó a Dafne en el suelo y sujetó con sus garras a una de las cabezas de la Hidra y la subió a los cielos todo lo que pudo y luego la dejó caer al suelo, y el estruendo que se formó cuando cayó fue semejante al provocado por un terremoto.
Entre los temblores llegaron las Brujas que lanzaron sus sortilegios y que fueron derrotadas con rapidez por los soldados rasos de infantería, pero estos no lo tuvieron tan fácil con la Reina de las Arañas y su enorme ejército arácnido que finalmente llegó con su lluvia de veneno y los mató a casi todos.
Después de todo eso el Castillo Infinito volvió al suelo muy agrietado y el Rey Encontrado se salvó de ser aplastado gracias a Sombra de Oro que lo salvó al galope.
Una vez a salvo resopló, y se dijo:
-Bueno, nadie es perfecto y al menos seguimos vivos en medio de todo este caos que no acabo de comprender del todo.-
Sombra de Oro dio una coz al suelo en señal de estar de acuerdo con su amo y la batalla siguió su curso...
LAS TRES PRUEBAS
Capítulo 10
Mientras tanto en el asteroide Marcos sintió el viento mecerse entre sus alas, luego cogió un poco de carrerilla y se lanzó a surcar los aires. Sobrevoló un castillo de piedra que tenía doce torreones y dos preciosas banderas de la comarca que ondeaban continuamente con las ráfagas de viento.
Después se dirigió hacia uno de los torreones, luego atravesó una de las ventanas y al final llegó a una cámara circular muy bien decorada al estilo clásico inglés en la que permanecía dormida una joven casadera muy hermosa. La muchacha se despertó de pronto y chilló tan fuerte que alertó a los guardias del castillo que subieron atemorizados por lo que podía haberle sucedido a la princesa.
Cinco guardias le lanzaron una red enorme a Marcos y lo apresaron y arrastraron hasta el salón principal del trono en el que se encontraba el Rey de ese castillo que a su vez era un poderoso y malévolo hechicero que buscaba marido a su hija.
-¡Vaya, pero qué tenemos aquí! ¡Qué clase de alimaña horripilante se atreve a intentar secuestrar a mi hija a dos días de la boda Real con su prometido el Conde Mapache de Pemberly! ¡La pena máxima por este delito es la horca! ¡Que lo lleven mañana al centro del pueblo y que allí sea juzgado ante los ojos de Dios!-dijo el Rey Hechicero con altanería.
-Disculpe señor.-le dijo el zorro ayudante a su amo. -¿Y no sería mejor condenarle a realizar las Tres Pruebas?-
-¡Las tres pruebas! ¡Ahhh sí, ya lo había olvidado!-dijo el Rey.
Esas malditas pruebas son peores que la mismísima muerte. La peor perversidad.- Sea así. ¡El intruso no será condenado a la horca sino a realizar las tres pruebas, y si no las realiza será decapitado por el zorro!-decretó el monarca.
-Oh vaya...- dijo el zorro con desánimo. -Mi señor, disculpe pero yo no tengo ni idea de como se mata a un hombre lobo alado. Sólo quería recordárselo.-le dijo el zorro un poco ruborizado por la osadía de su Rey.
-¡Calla estúpido! ¿Y todavía dicen que los de tu raza son astutos? Me la tienes jurada animalucho de fábula. De este modo el asunto ya ha quedado zanjado y mañana al amanecer cuando cante el señor gallo ese lobo alado comenzará su ardua tarea que nadie antes ha superado.-se explayó el Rey del castillo.
La joven princesa sonrió satisfecha y fue en busca de los brazos de su amado padre que parecía estar bajo la influencia de un poderoso hechizo también que le impedía sentir pena o compasión hacia sus semejantes o seres desconocidos. En esto parecía estar implicado el Conde Mapache.
Los soldados llevaron a Marcos encadenado hasta un precipicio abandonado en el que había una mesa de escritorio con una especie de ordenador portátil y una silla de trabajo de oficina ergonómica. Todo parecía un poco extraño, inusual y anacrónico.
-¿Sabes programar uno de estos, hombre lobo alado?-
-Esto...no entiendo esas máquinas y no creo que llegue a comprenderlas algún día. No es mi rollo perder el tiempo con gilipolleces como esa.-dijo Marcos.
-Pues esta es la primera de las pruebas. Tienes que realizar un programa que consiga desenganchar de la red a millones de usuarios y de todas la redes sociales que existen actualmente.-
-Bien, eso es fácil para mí.-le dijo Marcos.
-¡Fácil!-dijeron a la vez los soldados y se rieron de Marcos. Del sin sentido de la orden sobretodo.
-Eso es algo que nadie ha logrado aún.-concluyeron los soldados partiéndose de risa.
Sin mediar palabra el hombre lobo alado que en realidad era Marcos transformado así por el Soñador Multicéfalo le pegó un puntapié al ordenador y lo arrojó al vacío del precipicio. Luego, el portátil abandonó el asteroide, surcó nebulosas, galaxias y sistemas. Seguidamente y no casualmente alcanzó la Tierra y fue a parar a la misma cabeza de la Hidra Multicéfala con la que todavía estaba luchando el Rey Encontrado. El ordenador cayó de la cabeza de la Hidra al suelo y rebotó varias veces hasta detenerse en tierra y al ver aquello Era comprendió que las nuevas tecnologías los estaban transformando en unos verdaderos inútiles, después cogió los planos del Castillo Infinito, los introdujo en el ordenador y de repente desapareció el Castillo cuando un hacker anónimo se entretuvo un rato robándolos. Era se quedó paralizada con aquello pues sus temores se estaban realizando ante sus ojos y la pesadilla llamada Castillo Infinito nunca acabaría.
De pronto, en el asteroide Marcos recuperó su forma humana pero seguía conservando las alas de rapaz.
-¡Estoy recuperando mi forma original!-se dijo el muchacho sorprendido.
Los guardias se enfurecieron y comprendieron que la bestia había sido capaz de superar la primera prueba.
El Cuervo Blanco y el Rey Soberbio
Marcos se alejó del acantilado y se adentró en un bosque que discurría en la ladera de una montaña y en su mismo centro se hallaba situada una casa de madera un poco destartalada en la que habitaba un Rey Soberbio que tenía como humilde mascota a un cuervo blanco.
El Rey Soberbio se acercó a Marcos y lo miró de arriba a abajo tratando de destruirlo con su análisis y Marcos no dio ni un sólo paso a atrás. Al ver que el joven no se ofendía el Rey Soberbio le lanzó una pregunta.
-¿Te mirarías en ese espejo muchacho?-
-No.-le contestó el joven Marcos y prosiguió diciendo. -Jamás me miraría en el mismo reflejo que un ególatra.-sentenció.
Y el Rey Soberbio que no pudo soportar aquello se dirigió hacia el espejo de un brinco, lo quebró con sus puños en mil pedazos y con uno de esos fragmentos se dio muerte.
El cuervo blanco lo miró con tristeza y le dijo a Marcos que ahora era libre y que había superado la segunda prueba. Y el Rey Soberbio se desvaneció como un triste eco perdido entre montañas olvidadas para nunca volver.
-¿Y la tercera prueba?-preguntó Marcos al tiempo que recuperaba la humildad perdida a cambio de su arrogancia de lobo.
-¡Ganarme en los cielos con tus alas!-le respondió el cuervo blanco con entusiasmo.
Entonces, Marcos se miró las alas con preocupación pues apenas sabía usarlas, pero tenía que volver para ayudar al Rey Encontrado a ganar la Guerra que se estaba librando en el mundo. Y en seguida el cuervo blanco alzó sus alas y surcando los cielos le hizo una seña a Marcos para que lo siguiera y en una veloz sacudida de viento sus alas se desplegaron, las plumas ondearon de lado a lado y abrazaron las ráfagas que se movían en todas direcciones extendidas sobre vientos que yo sólo recordaba haber visto descritos en antiguas leyendas de los lejanos mares de Ícaro. La ficción se abría paso y la imaginación se desataba al ritmo de la narración de los sucesos del Castillo Infinito hackeado. Marcos pensó que si algún día contaba esta historia a otro ser humano nadie le creería, y quizás un día arrepentido de haberla escrito o contado la olvidaría, la borraría o la quemaría para no ser tomado por majadero.
En el fondo, Marcos amaba las disparatadas historias de caballerías en tiempos de un antirromanticismo casi patológico como señalaría C.S.Lewis en su crítica de Las Dos Torres de J.RR.TOLKIEN. Pero de momento, sólo había tiempo de pensar en superar la tercera prueba y regresar al lado del Rey Encontrado. Y al fin volver a casa con su madre Elisabeth y poder darle un fuerte abrazo que pensaría de él lo mismo que de los sucesos narrados por Don Quijote a Sancho Panza en la cueva de Montesinos. Locuras, disparates y majaderías, y sin embargo para Marcos todo eso era el descubrimiento de un territorio inexplorado.
La Carrera por los trabajos de Era
Capítulo 11
Marcos siguió al cuervo blanco ascendiendo los cielos hacia lo más alto que le permitieron sus fuerzas hasta contemplar en la lejanía una torre altísima que se alzaba inmortal entre las nubes, que a Marcos le recordaba a la conocida Torre de Babel.
-Mira muchacho.-le dijo el cuervo mientras se acercaban volando a la torre. -En caso de que superes la tercera prueba esta torre se convertirá en el portal que te devolverá a casa para ayudar al Rey Encontrado en la batalla contra el Soñador.-le contó el cuervo blanco.
-¿Y quién construyó esa torre?-le preguntó Marcos intrigado.
-Su nombre es Era. Una mujer muy hermosa.-le contestó el cuervo blanco con tristeza a causa de otros pensamientos que le atormentaban. -Y del interior de su torre brota el brillo de cien mil supernovas. El tesoro que acumularon los dioses más importantes de los universos conocidos y que perdieron por hacer caso de su traidora mano derecha, pues ese tesoro estaba maldito y había corrompido a todos esos mundos y a sus pobres criaturas hasta hacerlas perder el juicio y hacerlas caer en la miseria y la muerte.-pero eso lo dijo el cuervo con tristeza, como si fuera inevitable que fuese a ocurrir una y otra vez. Como si todos los seres con intelecto no escarmentaran generación tras generación empeñados en un continuo e injustificado no asimilar que nunca tendremos el oro suficiente.
-¡Has de ganarme aquí, en estos aires inestables! Pues el poder de ese tesoro es capaz de devolverte a tu casa, pero si yo llego antes que tú a la meta me llevará a la mía y el premio será llevarme ese tesoro con todas las consecuencias.-dijo el cuervo.
-Eso podría significar el fin de la paz mental otra vez y del retorno de la codicia.-le dijo Marcos con preocupación.
-Es posible.-le respondió el cuervo blanco. Pero has de saber que yo también fui transformado en cuervo y enviado aquí por el Soñador, y que en cuanto pueda le destruiré y pondré fin a su reinado de maldad.-le dijo el cuervo con altivez.
¡Pero entonces tú te convertirás en su sucesor!-
Tengo que llegar antes que él.-se dijo Marcos en tono bajo pensando en el alcance de lo que podía significar no superar la tercera prueba.
En aquel momento, los vientos seguían danzando y dando forma a las nubes, y Marcos mientras tanto esperaba la señal del cuervo para que diese comienzo la carrera por alcanzar la torre que un día construyese Era. Al parecer la joven se había convertido en una experta en crear edificios de una factura inabarcable.
Momentos después, las alas de Marcos luchaban por abrazar la mayor cantidad de aire que podían y el cuervo blanco que iba un poco por delante de él parecía volar sin esfuerzo alguno, y cuando ya estaban acercándose sin previo aviso las defensas de la torre se activaron e infinidad de cañones comenzaron a lanzarles sus proyectiles mientras trataban de esquivar los cañonazos como mejor podían hasta que una bala alcanzó un ala de Marcos quebrándosela y lo precipitó contra las embravecidas aguas del mar que se ocultaba bajo la niebla y las nubes.
De pronto, el repentino impacto de Marcos contra el agua lo hizo perder el conocimiento y la siguiente imagen que recordaba era la del cuervo blanco alcanzando la torre y verlo transformarse en una gigantesca bestia legendaria que abrazó a la torre, luego aguardó unos minutos y en seguida la bestia fue catapultada con el oro de los mil mundos hacia el espacio exterior, y al final la torre se desmoronó sobre el agua generando un tsunami que arrastró a Marcos hasta un islote en el que más tarde conoció a un naúfrago humano que llevaba tiempo queriendo escapar de allí y que había construido un barco para alcanzar la torre.
Juntos alcanzaron con el bote las ruinas de la torre en la que todo el oro estaba esparcido por el suelo. Luego, miraron a los cielos y vieron regresar al cuervo gigante que volvía a por el resto del oro.
El náufrago le enseñó a Marcos un arpón al que había nombrado Gungir con el que pretendía matar a la bestia.
Entonces, Marcos y el naúfrago se ataron a una cuerda, y ésta la unieron al arpón y en el momento justo en el que descendió sobre ellos el cuervo, el náufrago lanzó el arpón con todas sus fuerzas a una de las patas y se lo incrustó entre las descomunales escamas de las cuales algunas salieron despedidas, pero esto era algo que el cuervo apenas notó.
Después, el cuervo fue recogiendo con su pico el resto del oro que quedaba entre las ruinas de la torre de Era y regresó al espacio atravesando el Universo a la velocidad de un cometa hasta alcanzar el Castillo Infinito cuyos planos habían sido robados en la primera prueba, y luego arrojó el oro que almacenaba en el pico en los alrededores del lugar en el que se estaba librando la Guerra entre el Rey Encontrado y el Soñador.
De repente, Marcos y el naúfrago se soltaron de la lanza con la que habían vuelto aferrados al cuervo en un viaje alucinante a través de espacios interestelares, y se fueron al encuentro del Rey Encontrado que estaba luchando con sus amigos, con el ejército de Ciudad Fronteriza y contra la Hidra en la que se había convertido el Soñador.
-¡La Carrera aún no ha terminado!-le gritó Marcos al cuervo blanco cuando le arrebató Durandarte al Rey Encontrado y la lanzó con toda su rabia en dirección al mismísimo ojo del gigantesco cuervo legendario, que herido de gravedad y sangrando por la cuenca ocular se alejó dando bandazos por el suelo y aplastando a las criaturas malévolas que acompañaban al Soñador logrando así matar a multitud de ellas sin siquiera proponérselo.
Y usando a Durendal Marcos consiguió desprenderse de sus alas. Era tanta la tensión muscular que sufría por la carrera que apenas sintió dolor y apenas sangró. Por fin ya era libre del hechizo del Soñador y volvía a ser él.
Lucha a muerte
Capítulo 12
Era se emocionó de volver a ver Marcos y a los demás pero por otro lado no se alegró mucho de haberse encontrado con el gran tesoro que guardaba la primera de sus obras maestras.
La guerra aún no había concluido y Era vio que el Soñador puso sus ojos en el oro que trajo el Cuervo en su pico enorme y también los puso en el Castillo Infinito.
De pronto, la codicia hizo que el Soñador sufriese otra transformación indescriptible convirtiéndolo en una masa de carne deforme, luego éste dio un salto imposible y alcanzó al Cuervo Blanco que logró domar con la espada Durendal clavada en la cuenca ocular, y al final volvió a la carga contra el Rey Encontrado y sus amigos.
En cambio, cuando todos creían haber perdido toda esperanza Era hizo caso a su voz interior que le dijo que ocurriría todo lo contrario, que todo saldría bien y que cada uno de esos seres malvados que tanto daño habían arrojado a los pueblos libres recibirían su justo castigo.
Después, el Rey Encontrado se subió a lomos de Sombra de Oro y gritó sus cánticos de victoria por la boca relatando leyendas y tambaleando los males del mundo como nunca antes. Uno de ellos decía así:
¡No entres en tu casa al difamador
que ostente la avaricia!
¡No sea que acabes como carroña pasto de los buitres del averno
y con la sensación de haber vendido tu alma a bajo precio! ¡Destierra al cruel y mentiroso envidioso! ¡Haz que silencie su dañina boca!
¡Y no temas! ¡No hay nada que temer!
¡Pues derrotar a la oscuridad es la única misión para un alma que persigue la inmortalidad de los héroes!
¡Durendal, Durandarte! ¡Eterna compañera rebanadora de cuellos maliciosos!
¡Honra y estatuas al final tras los cuervos de la noche y los huesos resquebrajados de los guerreros de la luz...!
Más tarde, Matacuervo lanzó la Flor Estrellada a los brazos del jinete de Sombra de Oro, y éste finalmente se la entregó a Marcos. Luego, la luz blanca los cegó y la oscuridad se vio gravemente amenazada. El grito de furia y de desesperación del Soñador sobrecogió a todos pues ya se aproximaba el final de la batalla.
Al parecer el Soñador no había conseguido sembrar el odio y la desconfianza en todos los corazones de Vijon incapaz de reconocer la belleza que se oculta en cada uno de sus habitantes que los convierte en únicos, humildes y mejores ante todo lo demás.
Por eso aunque no hubiese sucedido en realidad la victoria por la carrera en los cielos, Marcos ya había superado la tercera de las pruebas porque mucho antes de que ésta hubiese dado comienzo el Cuervo Blanco ya la había perdido.
Marcos tuvo el valor de seguir su propio camino, aquel que ya creía haber olvidado para siempre en los más ocultos rincones de su alma. Ningún mal podría sustituir o menospreciar el poder de un corazón puro. Entonces, Marcos sostuvo la Flor Estrellada entre sus dedos y se acercó al Soñador para desafiarlo como si del final de una justa caballeresca se tratase.
-Así que volvemos a encontrarnos muchacho, y veo además que llevas contigo esa misteriosa Flor Estrellada.-le dijo el Soñador en tono insultante, tras adquirir ligeramente cara y expresión humana.
-Eso parece.-le respondió Marcos. -Ahora que estoy libre del hechizo que me transformó en lobo alado y tras superar las tres pruebas vas a ver lo que se siente al probar lo que salga de este artefacto arcano. ¡Maldito! ¡Juro que te mataré con el poder de la Flor Estrellada!-le dijo Marcos furioso.
-Solo espero que esa Flor Estrellada tuya sea capaz de impedir que lleguen a su destino las balas de plata punzantes de este viejo revólver hecho de madera de sándalo en las ásperas tierras de Gilead. Hogar de pistoleros.-le dijo el Soñador con un una mueca burlona en la cara, al tiempo que adquiría la forma del brazo humano y sujetaba el arma de metal diseñada de forma impecable.
De pronto, se escuchó girar el tambor, en seguida se produjeron unas feroces deflagraciones y los disparos del revólver atravesaron el pecho del muchacho varias veces. En cuestión de segundos, la sangre brotó de sus entrañas y Marcos cayó al suelo desplomado y empapado de sangre. Muerto.
Los demás no pudieron hacer nada y cuando tuvieron tiempo de reaccionar ya era tarde para el muchacho.
En un estado de absoluta locura El Rey Encontrado se encontraba cabalgando sobre Sombra de Oro y se aproximó al galope al Soñador, después le arrancó Durendal al cadáver del Cuervo Blanco y de una estocada veloz y certera decapitó a aquel monstruo informe, luego cogió la Flor Estrellada de la mano de Marcos y la introdujo en la boca del Soñador con todas sus fuerzas. En seguida, éste comenzó a arder y en cuestión de segundos se vio envuelto en llamas lanzando profundos alaridos que helaban la venas de todos los allí presentes.
Cuando el Soñador cerró la boca lo único que permaneció de él fue el olor a carne chamuscada, y su alma oscura fue a parar al río donde van los muertos. El Hado.
Con presteza, sus huestes horripilantes se agitaron y huyeron despavoridas alejándose campo a través pero pronto encontraron la muerte entre las flechas del segundo regimiento de arqueros de Ciudad Fronteriza que acababa de aparecer para salvarles. La guerra fratricida de la ciudad por fin se había terminado y se alzaba un único y unido ejército.
El padre del Rey Encontrado, el Rey Olvidado, de haberlo visto derrotar al Soñador y a sus ejércitos del mal estaría muy orgulloso de él.
Finalmente, el Rey Encontrado se acercó a Marcos con lágrimas en el rostro y abrazó al muchacho sin vida, y el náufrago del mar del meteorito le ayudó a darle honrosa sepultura no muy lejos del lugar de la batalla. Sombra de Oro dio un relincho de pena y una sombra de impotencia los sobrecogió y los derrotó.
Pasados esos duros momentos Era se acercó al ordenador casi roto y recuperó los planos del Castillo Infinito después de que el hacker que era un siervo del Soñador se asustara pensando que le harían a él lo mismo y los devolvió a la red donde Era pudo recuperarlos.
Por fin Era tenía claro como acabaría el Castillo Infinito...
<<Al final de la paciencia aguarda el cielo.>>
Antiguo proverbio africano
Mientras tanto, en una isla remota del océano acababa de atracar un velero. El capitán del barco sonreía a la tripulación, y a su lado un hombre con aspecto de naúfrago desaliñado fregaba la cubierta.
-Buenos días, mi capitán.-dijo un hombre de aspecto siniestro, oculto tras una capa oscura.
-¿Cómo van los planes?-le dijo el capitán en tono malicioso.
-De momento todo va muy bien. Tenemos al muchacho de nuevo con nosotros. El otro está muerto y enterrado.-
-Eso no importa. Hemos capturado al Rey Encontrado. ¡Que lo traigan a mi presencia!-dijo el capitán.
Cuando el Rey Encontrado apareció y vio al hombre que se parecía enormemente al Soñador no pareció sorprenderse en absoluto. En una historia así matarlo una vez no era suficiente, y eso lo saben los que han leído o escuchado muchas historias, no los que dan todo por sentado desde un comienzo.
Al morir Marcos abrió los ojos en otro tiempo, en un lugar paradisiaco, luminoso y repleto de fauna y vegetación. Luego, se levantó del suelo y se contempló las cicatrices del pecho boquiabierto.
-¿Qué es lo que se supone que ha ocurrido aquí?-
se preguntó Marcos con dolor de cabeza. Pensar en varias dimensiones y que ya había pasado por unas cuantas le mareaba y le angustiaba.
Entonces, se acordó del libro del Castillo Infinito, se acordó de los anaqueles de literatura fantástica, del Rey Desterrado y de su historia. Recordó que todo había comenzado con la lectura y que seguramente así debía de acabar.
En seguida, Marcos cerró los ojos y pensó en volver a su ciudad. Cuando los abrió, volvió a la biblioteca, cerró el libro del Castillo Infinito y regresó a su casa. Allí todo parecía normal, después abrazó a su madre, la besó en la mejilla y se fue a dormir. Luego, Marcos siguió soñando.
A la mañana siguiente, al despertar, Marcos se palpó el pecho y notó las cicatrices de las deflagraciones de los disparos del Soñador. Volvió a mirar y allí no estaban. Al parecer todo había sido un sueño, pero uno muy real y vivido. Segundos después, Marcos recordó el metálico sabor de la sangre en la boca y se sintió aterrorizado y comprendió que alguien había tratado de matarlo durante años, alguien muy cercano a su vida.
-¡Cariño! ¡Voy a salir a cenar con unas amigas! Llegaré pronto.-le dijo Elisabeth.
-Muy bien.-le contestó Marcos. Que había visto a su madre salir con un hombre que le recordaba al Soñador, y Marcos volvió a sentir escalofríos. Su nuevo novio era el dueño de la biblioteca.
El libro del Castillo Infinito seguía con él, estaba en su mesilla. Lo abrió de nuevo y apenas quedaban unas cuantas páginas para el final, y el último capítulo se titulaba Transcurridos cinco años.
De repente, ante él apareció un trono hecho a la medida de un rey y su reina. Y la armadura del Rey Olvidado, la espada Durandarte capaz de controlar las mentes débiles, y la corona del Rey Encontrado ya estaban dispuestas para serle colocadas en su cuerpo.
Cuando la corona tocó la cabeza del Rey Encontrado los Reyes Malvados que el Soñador colocó en el continente Vijon fueron destronados y estos tronos quedaron vacíos para Era y el Rey Encontrado. Y en esas tierras reinó la paz por muchos años cuando el Castillo fue acabado por Era y dejó de ser para siempre un castillo infinito. Marcos terminó esa página y por fin cerró el libro. Parecía un buen final.
Transcurridos dos años desde que comenzara su lectura se había vuelto un poco más listo, sabio y confiado. Esas revelaciones le hicieron comprender que su historia concluía algo más grande que escapaba a su entendimiento. El eterno enfrentamiento de unos dioses donde el Naúfrago era el Guardián de la Eternidad y el Soñador el Nigromante del Anticosmos, y él el único y verdadero Rey de su historia.
Apéndice
Sombra de Oro acompañó a su Rey con felicidad hasta el último día de sus vidas, y enseñó a galopar a todos sus hijos.
Fin