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un saludo, Félix Olivera

jueves, 28 de agosto de 2014

La memoria del soñador, Capítulo 8, El Castillo Infinito




LA MEMORIA DEL SOÑADOR



Escrito por Félix Manuel Olivera González Librilla 28/08/2.014



""Señor, preserva mi memoria.""

CHARLES DICKENS

En lo alto de una Torre arcana e inmemorial vivía un hombre que durante la vigilia lo había soñado casi todo, y su poder residía en la estructuración de las palabras. Este hombre era un estudioso del mundo antiguo y trataba de explicar el presente desgranando los acontecimientos pasados.
El libro que llevaba escribiendo desde que conoció el sol que guía el destino de los mortales pretendía abarcar todos los caminos.
Su meta consistía en agotar todas las posibilidades que cabía realizar por la acción humana, aunque él sentía en su corazón que era complicado conocer todas las cosas que un hombre debe saber.
Así que un buen día en que el hombre estaba apoyado en la repisa de su Atalaya indestructible divisó a un jinete que cabalgaba a lomos de un caballo percherón negro, seguido de un niño y de una muchacha que avanzaban con paso firme hacia el Castillo Infinito.
Y fue entonces, cuando comprendió que la misión más importante de su vida era impedir que aquel Caballero Errante llegase a alcanzar el Castillo Infinito.
De modo que soñó al Rey Cuervo y lo envió al Castillo, pero Dafne, Sombra de Oro, Marcos y el Rey Encontrado frenaron sus planes y aquel hombre que albergaba toda la furia contenida de su alma decidió que iba a convertirse en su enemigo.
Las graves palabras del hombre volaron con presteza desde la Torre y convocaron ejércitos de bestias que se arrastraban por fangos y que una vez congregadas decidieron que iban a ver destruida a toda la creación. Pero la esperanza por la salvación del mundo no se había desvanecido aunque estos también escucharon el clamor del horror que se avecinaba y el miedo escudriñara sus carnes.
Los hombres libres del mundo no querían Guerra aunque todo se encaminaba hacia la destrucción de sus vidas y las de sus hijos. Descubrieron la conciencia de que este mundo debe ser enriquecido y no arrasado, de que debe madurar y no tanto ser mejorado.
Cuando Marcos por fin regresó a su mundo no acababa de comprender el alcance de todo lo que había visto, y pronto se puso manos a la obra ya que el verano tocaba a su fin. 
En seguida, Marcos regresó a la biblioteca y se dirigió a los anaqueles de literatura y buscó durante horas el libro del Castillo Infinito; sin embargo no lo encontró por ningún lado y en su lugar descubrió otro libro titulado ""El Soñador"".
Al leer el título Marcos sintió un escalofrío y se quedó aterido y perplejo. Aquel hombre tenía un poder maléfico y escudriñó su mente. Él era el hombre de la Torre, "El Soñador", y en ese lugar al contrario que en el otro mundo si que lo había soñado todo.
Marcos tendría que usar todo su saber y lo que había aprendido en su corta vida para derrotarlo.
De otro modo, el Mal reinaría en esas tierras y el caos y la confusión ocultarían la Luz de los astros de esa edad de los hombres, pues tampoco eran tiempos para que uno tuviese miedo de usar sus ideas. 
El joven Marcos lucharía por salvar sus sueños y también los de la humanidad aunque eso significase perder algunas cosas que podrían considerarse importantes. Si esa resultaba ser la mejor de las opciones.
Lo más justo es que un Rey Encontrado reine en su Castillo sea o no sea un Castillo Infinito.
Con tal de que El Soñador no sospechara nada, Marcos escogió un libro y se lo llevó oculto consigo en su bolsa de aventuras.
El libro trataba sobre las andanzas de un sabio caballero versado en el arte de las armas. Luego, El Soñador lo miró con ojos eléctricos a la salida de la biblioteca y al final lo dejó partir con el libro.
Después, El Soñador lo siguió hasta la puerta con una mirada profunda y malvada.
Y cuando Marcos abandonó aquel lugar pensó que si tenía que morir por salvar al Rey Encontrado que debía de ser con mucho ruido y poca queja por su parte. Que iba a notarse que había vivido con intensidad aquellos meses durante su estancia en el otro mundo y que debía compartir su viaje con los que después leyesen su humilde palabrería escrita con el corazón en un puño.
Al terminar de pensar estas cosas Marcos aprendió a borrar todas las huellas que le empujaron a llegar a aquel sitio y que el Mal hubiese usado en su conveniencia contra él.
Marcos había logrado cumplir su sueño a través del sufrimiento y había logrado sobrevivir para contar la partida y el regreso de sus viajes.
Marcos había vivido como real una auténtica fantasía de justas, torneos, princesas y batallas a corcel y espada.
Pero ahora tendría que ayudar al Rey Encontrado desde su mundo sin que éste y Era lo pudiesen adivinar. Y de ese modo alcanzar la paz del Reino Olvidado y de Ciudad Fronteriza.
Pero al poco tiempo Marcos cerró los ojos, realizó una inspiración profunda y contempló impasible a la vez que expectante a la Luz más hermosa que puede nacer de una estrella: blanca, serena y pura derrotando a la Oscuridad de los últimos años. Luego, todo ello vino acompañado de una gran explosión de fuego y piedra que fue seguida tan solo por el silencio de los pesares, las aflicciones y la esperada vuelta a la normalidad de la vida.
El fin de la locura por la codicia del mundo material.

-Oh..., madre, creo haberme convertido en el que nunca muere y que por ello vivo compartiendo el sueño de mis horas lúcidas y noches con los demás seres. Ya hace algunos meses que cesó el llanto. Al fin me abandonó la desdicha y pude librarme de los infiernos que no me hacían feliz. Trataré de no traicionar esos principios, ni necesitar de grandeza, poder y cosas que en definitiva no sirvan para nada. Ya no penderán esos grilletes de mi cuello y mis muñecas. Jamás veré su tortura controladora donde no hay lugar para la libertad y la elección que te arrastra a un destino de falsía. Que el mundo siga imaginando quimeras que ni yo mismo en mis horas lúcidas lograría descifrar las palabras que hay escritas aquí. No vendrá el imaginario minotauro desde Minos a rebatirlas si no existe.
Su verdadera significación y el tiempo empleado en ellas es ya de por sí un problema irresoluble que se pierde en la noche de los tiempos y en los albores del eterno amanecer.
Imagino que algo perdurará y espero que sea lo bueno aunque sé que con el tiempo puede que eso mismo ya no importe, ya nadie es dueño y poseedor de los caminos que se bifurcan en la vida. Para bien o para mal todos tenemos una tarea que cumplir en este mundo a veces injusto.
Y ya es hora de dar paso al olvido y a la senda pues no he sabido hacerlo mejor y si es así no creo que pedir perdón por no haber hecho ningún mal a nadie sea la mejor de las opciones.
Entonces y en ese mismo instante una Sombra Alada y negra como la amargura de una Crisis del mundo surcó los cielos del país del Rey Encontrado, y a lomos de la Sombra Alada iba "El Soñador" cruzándolos. Y es verdad que por donde pasaba la sombra sembraba la desesperación en los corazones.
Tras ver aquello y después de tantas reflexiones Marcos se encaminó al cementerio de su ciudad para recordar y honrar a sus antepasados como había leído en el libro que se titulaba "El Soñador" y una vez que llegó allí Marcos vio una tumba antigua y leyó la desgastada esquela de un caballero errante del siglo diecisiete.
La espada permanecía dormida en un yunque de piedra acerada frente al lago de Carucedo y estaba recubierta de diamantes, zafiros, rubíes, topacios y coloridas gemas. Aunque dormida en apariencia la espada estaba viva y un corazón enérgico palpitaba en su interior.
Entonces, Marcos se acercó a ella y tiró con fuerza del mango enjoyado hacia si mismo.
Después, una luz cegadora lanzó varios destellos e iluminó su pálido rostro de modo que la espada se deslizó del yunque con suavidad y cayó a los pies de Marcos, su actual dueño y Señor.
La espada se llamaba Durendal, y se trataba de un arma muy poderosa que había sido colocada allí por los antiguos Reyes Olvidados que habitaban el Castillo Infinito para derrotar al Soñador y a los Hechiceros Oscuros de forma definitiva.
La espada de acero diamantino pulido, con rubíes y gemas de muchos colores había sido creada en la forja de los cielos y fraguada por el noble corazón de los antiguos reyes como en las gestas del Rey Arturo.
Soñada en la fragua de Nabu el Sabio y en tal irrealidad donde ningún soñador puede desvanecerla. Allí donde gobierna el Rey de todos los Reyes. El Rey del Conocimiento.
Tras las andanzas del Rey Encontrado y Marcos con Dafne y Matacuervo en el Castillo Infinito éstos siguieron con su camino. Sin duda presenciaron una bonita historia que ya pertenecía al pasado.
En el otro mundo Marcos y el Rey Encontrado avanzaron unos metros y se acercaron a una lápida de las afueras de Ciudad Fronteriza que narraba lo siguiente:

""Oro y sol. Agua y vida. Esta es la espada que fue forjada en los Altos Hornos del Tiempo donde moran los inmortales pensamientos del hombre que soñó un dios que pertenece al sueño de una literatura ajena y misteriosa que llegó al mundo a través de un espacio indescifrable donde la muerte es sólo una quimera más.
Sabemos que moriremos pero qué más da. Otros hombres vendrán luego que quizás encuentren la Fuente Perdida. Diosa eterna y poseedora de las llamas de la vida infinita.""

Cuando Marcos terminó de leer el escrito de la lápida que había junto al yunque de Durendal se dispuso a arrancar la espada a la orden del Rey Encontrado, que estaba al otro lado del reflejo y que ni siquiera sabia lo que hacía, y alzándola a los cielos desafió con un gesto de caballero remoto a la Sombra Alada. Al Soñador. Al hombre de mirada perversa. 
A la oscuridad sólo se le hace frente con la luz que a su vez es llama del amor y máxima claridad, y Sombra de Oro brillaba como nunca ante el Cataclismo que se avecinaba. 
Esperanza, confianza y aguante eran las palabras que había que pronunciar ahora.


""Gram, Durendal, Joyeuse, Excalibur
 Sus viejas guerras andan por el verso, que es la única memoria.""

J.L.BORGES


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sábado, 19 de abril de 2014

La Bella y el Cuervo, El Castillo Infinito, capítulo 7


La Bella y el Cuervo


Escrito por F.M.Olivera Librilla 15/04/2.014

El acto de un sólo hombre(afirmó) pesa más que los nueve cielos concéntricos y trasoñar que puede perderse y volver es una aparatosa frivolidad.

Jorge Luis Borges

Pasaron los días y el Rey Cuervo se hartó de esperar sentado en el trono del Castillo Infinito.
Recordó que unos años atrás una hechicera al ver que era noble y de buen corazón lo había convertido en un horrible Cuervo de aspecto humano y lo había congelado en esa apariencia para que cuando regresara de sus viajes, y muy egoístamente, volverlo humano para seguir aprovechándose de él.
Entonces, apareció una muchacha en el Castillo que el Rey Cuervo no reconoció. Traía consigo La Flor Estrellada y se la ofreció a cambio de que cesara esa guerra estúpida con el Rey Desterrado y de que curara al joven Marcos que estaba muy enfermo.
El Rey Cuervo se negó y La Flor Estrellada comenzó a marchitarse ante su atónita mirada. Así, que muy enfurecido se la arrebató a la muchacha y la introdujo en una urna para impedir que nadie la tocara. De modo que, cerró todas las puertas con su magia y encerró a la muchacha en un calabozo. Desde afuera el Rey Desterrado trató de entrar pero fue en vano, y Marcos parecía cada vez peor.
Transcurrieron los días y el Castillo Infinito se fue llenando de fantasmas que eran los antiguos moradores y los antepasados del Rey Desterrado.
Éstos le aconsejaban diariamente que liberase a la muchacha pero el Rey Cuervo todavía más enfurecido se negaba con rotundidad.
Hasta que un día la muchacha logró escapar de su celda pero tras cruzar una puerta se perdió en un laberinto circular donde cayó exhausta tras casi perecer del agotamiento mental y en el último momento apareció el Rey Cuervo que la salvó de allí y esa noche la invitó a cenar, y a partir de aquel día las cosas fueron yendo mucho mejor, ambos se habían tomado cariño pero La Flor Estrellada continuaba marchitándose.
Una noche los fantasmas organizaron un baile y todos se vistieron con sus mejores galas, y en mitad del baile el Rey Cuervo besó a Dafne.
Más tarde, ella lloró y le imploró que la liberase, y el Rey Cuervo así lo hizo, en seguida cayó el último pétalo de La Flor Estrellada y el Rey Cuervo murió con una sonrisa en los labios.
Por fin sabía lo que era amar a una mujer y el hechizo que congelaba su corazón se rompió liberando al Castillo Infinito de su maldición.
Entonces, se alejaron las tormentas que circundaban el Castillo y una lluvia de oro limpió todos sus males. En ese instante, Marcos abrió los ojos y dejó de sangrar por la nariz. El Rey Desterrado sonrió y lo llamó <<hijo mío>>. Después, apareció Era y le entregó los planos para terminar el Castillo. Sombra de Ébano relinchó feliz. Por poco tiempo. Apareció la hechicera aunque ya estaban prevenidos. El caballo se enfrentó y la mantuvo alejada por un tiempo. Traía consigo otra Flor Estrellada. El caballo se la comió y se volvió áureo y su luz borró la grave sonrisa de la hechicera. Dafne abrazó a su amado. Lloró. Volvió a besarle y el Rey Cuervo se transformó en humano y en mejor persona de lo que nunca antes había sido. Sombra de Oro le dio una coz a la hechicera y ésta se cayó al laberinto circular donde se perdió para siempre.

-Me llamo Matacuervo, querida Dafne. Me convirtieron en una bestia tras encerrarme en la eterna oscuridad del Anticosmos. Gracias por ayudarnos. Te amo.-
Se abrazaron. Dafne y Matacuervo. Felices para siempre. Fin. Tuvieron un hijo y lo llamaron Marcos.
Protagonista del Castillo Dorado. Y Nunca más DESTERRADO. Calor de hembra y paz. Madre de Matacuervo feliz y sonriente en el Cielo. Su hijo abandona la oscuridad y entra en la pacífica luz de la redención tras recorrer un largo y tortuoso camino para convertirse en un hombre encontrado.
Primavera...y fuego interior exhalado. La vida sigue. El Rey Desterrado tiene los planos para acabar su Castillo Infinito. Le tiemblan las piernas del agotamiento tras tantos días en los caminos su alma comienza a oler la mortalidad y con ello es patente su felicidad en el Castillo de La Flor Estrellada y las aguas del río purpúreo son de álgido color de oro. SOÑADO. SUS AMIGOS. ESTÁN. CON. ÉL. No intentes rebasar los límites nunca más. Y termina el cuento pues...¿cómo iba a amar a un engendro? No sabéis lo que os perdisteis. La magia de Ítaca se vislumbra al fondo. Más cerca. Al frente. Estar de vuelta y ser al fin feliz comiéndome una perdiz y dejar ir al ser esquivo, raro y tenaz, de cuyo potencial es culpable y a la vez genial. De un pasado que no volverá. De un presente con cosas que decir y espantar el mal de ojo, el odio, la crítica, el insulto, la vejación, el orden escrupuloso, la esclavitud del dinero y el aprendizaje sin descanso. Recordar la paradoja de la liebre y la tortuga, el infinito, el castillo del Rey Desterrado, los anagramas, los acertijos, las venganzas y sus perdones mejor olvidarlas, mejor la paz a la inquietud, no mentir para vivir o huir o ver para creer con la experiencia para crecer cuando la velocidad es la lentitud. Porque escribir es narrar y tu silencio lo mejor. Significa madurar, desarrollarse en todos los aspectos y haciendo bien en tener madera para quemar y tiempo para hacerla arder. Y AMOR que lo es todo para conquistar lo imposible y verdad con la que aferrarse ante la muerte. Reconocer los placeres como algo necesario, la lectura por ejemplo para desconectar y reír sin insistir tratando de alcanzar la cosa en sí. La voluntad de vivir siempre en Ítaca sin tener que afirmar que todo fue el sueño que provoca el dolor de haber amado.
¿...No es así? ¿Rey Desterrado?
Bonita historia Marcos. Me recuerda a la Bella y la Bestia, pero por favor, no me llames más así y sigamos con nuestro camino.


El hijo que he engendrado me espera y no existirá si no voy.

Jorge Luis Borges. Ruinas Circulares.



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sábado, 22 de febrero de 2014

El Rey Olvidado, El Castillo Infinito, capítulo 6


El Rey Olvidado

por F.M.O, Librilla 22/02/2014

Capítulo 6

Hastiado de guerra, desafío y desengaño. Espada ríndete. 
Desafío tus siglos de guerras y el derramamiento de sangre sobre el polvo que no redime al hombre. 
Para ti el destierro, el olvido. 
Ilumina al que llora con desaliento bajo la Luna suplicando el fin de la pesadilla. Y libros, dales algo que leer. Pues ya era hora de que viesen ante sus ojos la desidia del mundo que crearon. Consigue así que se olviden de la guerra y del odio.



-Querido hijo, cuando yo muera tú heredarás mi reino.-
-Gracias padre. Aceptaré con orgullo tal responsabilidad.-musitó el muchacho.
-Mis días en este mundo se agotan y el devenir de nuestro antiguo linaje me inquieta en los sueños con frecuencia.-
-Lo sé, padre.-contestó el hijo con preocupación.
-Los espíritus de nuestros antepasados se han revelado contra nosotros y ansían nuestra caída. Por eso, tienes que alejarte de aquí hijo mío. Porque esa es la única manera de proteger lo que somos. Tu madre te ha preparado un caballo con provisiones para el viaje, y pronto tendrás que marcharte de nuestro lado.-concluyó.
-Ya he aceptado mi destino, padre. Ahora, cumpliré con mi deber.-
-¡Márchate hijo mío, ya están aquí!-dijo el Rey con el semblante ensombrecido.
Posteriormente, una oscura sombra se cernió sobre el Castillo del monarca y entonces aparecieron los Hechiceros Oscuros, el linaje antiguo que fue derrotado por la línea sucesoria reclamaba la potestad y mando del reino y el símbolo arquetípico de su casta, La Flor Estrellada, pero el Rey se negó a entregarla, y la muerte y la desgracia cayó sobre todos excepto para el príncipe que llevaba consigo La Flor Estrellada y que en esos instantes huía al galope a lomos de un caballo que parecía una sombra atravesando los largos y tortuosos caminos de la noche.
De pronto, alejado de toda esperanza y perdido en un inmenso Maelstrom de resplandecientes estrellas, La Flor Estrellada comenzó a desprender cegadores destellos que iluminaron su camino, y el fulgor de La Flor le hizo sentir una profunda pena por todo lo que acababa de perder y soñó una canción que siempre recordaría.
 
Entonces, transcurrieron décadas y siglos después de aquellas desgracias. Un número incontable de años que se pierden en la noche de los tiempos hasta que el joven y longevo príncipe se percató por primera vez de su inmortalidad. Así, que el Príncipe Desterrado ya sin un atisbo de miedo a la muerte decidió regresar al Castillo de sus padres y recuperar el reino, pero los Hechiceros Oscuros se lo impidieron y le dieron un plazo de cinco años para que acabase el Castillo que ellos habían maldecido con la eternidad para además poder burlarse de él.
Poco tiempo después de la huida de su hijo los reyes del Castillo Infinito fueron asesinados por los Hechiceros Oscuros y más tarde fueron trasladados al reino vecino por unos asaltadores que desvalijaron sus sarcófagos y los abandonaron en la más famosa y acaudalada ciudad de ese reino llamada con toda razón por su geografía Ciudad Fronteriza, y en las perdidas catacumbas del palacio fueron abandonados a su suerte los padres del Príncipe Desterrado. De la reina no quedó ningún resto pero del antiguo Rey todo fue conservado, incluyendo una hermosa armadura de placas hecha de Ébano.
Y con la cercanía de su hijo a Ciudad Fronteriza el Rey Olvidado despertó de su largo sueño.
En ese instante, La Flor Estrellada brilló en las manos del Rey Desterrado y por fin recordó que su verdadero nombre era Marcos. De modo que su pecho se encogió en un intenso y profundo escalofrío y luego miró a Marcos (al extraño niño de otro mundo) y supo que la verdad ni es casual ni anda muy lejos de uno mismo.

Dafne los instó a continuar  con su camino y Ciudad Fronteriza ya se avistaba de fondo como el marco dibujado de un precioso atardecer.
Allí les esperaba su esquelético padre después de tantos siglos transcurridos por culpa de unos espíritus envidiosos y codiciosos que intentaron gobernar lo que no les concernía.
-Padre, he vuelto para recuperar lo que nos pertenece a ambos.-dijo el Rey Desterrado. -Soy Marcos. Tu hijo.-
-Entonces sé bienvenido hijo mío a Ciudad Fronteriza y cercano bastión de nuestro Castillo.-
Era les había mostrado el camino a las catacumbas y posteriormente les habló de un problema mayor.

Marcos miró a su alrededor, la biblioteca estaba casi vacía y la abandonó con pocos motivos para volver.
-¿Era él el Rey Desterrado?-se preguntó con inquietud.
Más tarde, su madre le abrió la puerta de su casa y Marcos vio que las lágrimas surcaban sus rosadas mejillas. Elisabeth parecía muy enfadada.
-¿Dónde has estado metido durante tanto tiempo?-le preguntó su madre.
-Leyendo un libro.-
-¡¿Leyendo qué?!-le preguntó la madre con preocupación.
-Esto.-dijo señalando el libro del Castillo Infinito, y de pronto Marcos se desplomó en el suelo de casa.
Seguidamente, y tras el repentino desmayo la oscuridad se cernió sobre el muchacho, y le inquietaron infinidad de imágenes grotescas y ecos dañinos del pasado que no conseguía borrar del recuerdo, contempló un humo negro alzándose, vio un Rey Cuervo y sobre todos como en lo alto de una colina se alzaba sobre todos los males de los mundos La Flor Estrellada que lo equilibraba todo y que reflejaba la esperanza de la restitución de un linaje, el fin del destierro por una maldición a un Rey, la conclusión de un Castillo Infinito y la llegada al trono del Rey Desterrado; cuyo nombre es Marcos.
 
Era les terminó de relatar la historia y todos quedaron perplejos cuando escucharon que el Rey de la Oscuridad había renacido y que pretendía conseguir La Flor Estrellada para acabar con la paz del mundo.
Entonces, la Tierra comenzó a temblar y los Cielos se cubrieron de nubes tormentosas.
El grupo abandonó Ciudad Fronteriza y contempló el poder del maligno. Tenía alas de cuervo y asolaba el mundo a su paso con estridentes gritos de furia y muerte, entonces la Flor Estrellada desprendió un potente halo de luz celestial que señalaba en dirección al Rey de la Oscuridad, y éste la descubrió con rabia y vio que aquel objeto podría ser la causa de su destrucción. En seguida huyo de allí, se refugió en el Castillo Infinito y allí esperaría hasta que el Rey Desterrado le entregase La Flor Estrellada pues ese era el único sitio del mundo en el que el mágico objeto no ostentaba ningún poder.
Y todos exceptuando dos Hechiceros Oscuros al percatarse del regreso del maligno se arrojaron al Mar de las Calamidades, ya que ningún mal era superior al suyo, y en el sitial del Castillo Infinito esperó hasta que...
 
Marcos despertó en los brazos del Rey Desterrado, el chico sangraba por la nariz y ya era consciente de que el libro era una puerta entre ambos mundos, pero demasiado tarde pues su madre lo había hecho pedazos y lo había tirado a la basura en el otro mundo; y había perdido la llave para regresar a casa.

La Flor Estrellada

En un campo inmenso de verde realidad nació La Flor Estrellada. En los cielos habitaba la tormenta y el desaliento pero gracias a Ella el mundo fue testigo del fin de las mentiras que se construyen para que reine el mal, la locura y la ignorancia.
Ese día nació Marcos y se convirtió en un Rey Desterrado. Ese día apareció el libro del Castillo Infinito en las manos del anciano Marcos, se palpó la nariz y comprobó que le sangraba con resignación. De algún modo recordó que todo su pasado no había sido un sueño irrevocable.
Era todos sus pasados, todos sus presentes y sus irremediables porvenires. 
Un ser infinito destinado a terminar un Castillo.

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jueves, 23 de enero de 2014

El Castillo Infinito, A salvo, capítulo 5

A salvo
 por Félix Olivera González, Librilla 23/01/2.014

Capítulo 5

-¿Estamos a salvo?-preguntó Marcos, con el corazón a punto de salírsele del pecho.
-Sí.-le respondió Era con contundencia. -Sobrevivimos a ese mundo que querían dejarnos los Hechiceros Oscuros. Pero en el último momento llegó la esperanza, y todo esto no hubiese sido posible sin la ayuda de Sombra de Ébano.-concluyó.
Entonces, Sombra de Ébano relinchó y zarandeó las crines de lado a lado. El caballo parecía feliz tras haberles salvado de una muerte segura.
-¿Dónde lo encontraste?-le preguntó Marcos al Rey Desterrado, al tiempo que miraba admirado al caballo.
-Él vino a mí hace muchos años, y desde entonces no se ha separado ni un sólo día de mi lado.-dijo el Rey Desterrado. Es un animal fiel e inteligente.
Al fin llegó el momento de abandonar la oscuridad.-dijo Era, al tiempo que encendía una antorcha que portaba en su bolso con el mechero que Marcos llevaba guardado en su bolsillo.
-He pasado miedo de verdad, por un momento creí que no lo conseguiríamos.-dijo Marcos, todavía pálido del susto que se había llevado.
-Estuvieron cerca esta vez, pero creo que se acabó lo peor. Ellos se dieron cuenta demasiado tarde de que no todo en este mundo depende del poder, la fuerza y la destrucción para controlarlo.-explicó Era. -La fe de los buenos actos es la única que perdura.-
-¿Volverán?-le preguntó Marcos a Era con ingenuidad, con miedo a un ciclo eterno de maldad no interrumpida.
-Quizá otros, otras caras aparecerán cuando hayamos logrado olvidarnos de que existen, porque existieron. En otro tiempo.-dijo, y resopló aliviada para continuar. -Nos salvó la imaginación. Creé con mi magia una ilusión que los entretuvo para que nosotros pudiésemos escapar al interior de esta cueva oculta antes de que cambiásemos de ciclo anual. Pero el Castillo o lo que quede de él sigue en pie.-concluyó Era.
-Qué alivio.-le contestó el Rey Desterrado respirando tranquilo.
-Por eso creo que lo más sensato sería volver a Ciudad Fronteriza y conseguir información para luego poder contar con la ayuda de los supervivientes de la milicia desertora.-dijo Era. Si es que éstos se ofrecen a ayudarnos en algo, claro.-
 -Buena idea.-habló Marcos. -En un principio es allí adonde íbamos con la idea de rescatarte.-
-En marcha pues.-finalizó el Rey Desterrado, y Sombra de Ébano parecía tranquilo y feliz tras muchos años desde que aconteciera la maldición.
Poco tiempo después salieron de la gruta, Era se deshizo de la antorcha y contemplaron con asombro los restos del Castillo Ifinito. Los destructores habían huido y los Hechiceros Oscuros se habían marchado sin dejar rastro.
Entonces, la muchacha les contó la verdad. Que en realidad ella no era Era sino su hermana gemela y que había conseguido escapar de la ciudad ocultándose en las afueras y los páramos.
El Rey Desterrado y Marcos se miraron unos breves instantes con desconfianza y finalmente el Rey accedió a que la joven formara parte del grupo.
-¿Y entonces cuál es tu verdadero nombre?-le preguntó Marcos intrigado.
-Dafne.-dijo la muchacha sonriendo.
-Bonito nombre.-concluyó el Rey Desterrado. -Espero que no traiga problemas como el famoso mito griego.-
-No creo que más de los ya existentes. En estos momentos la vida de mi hermana corre peligro y ella podría ayudarte a concluir tu Castillo, Rey Desterrado. Hace algunos años que estudió arquitectura y está considerada como una artista de primer nivel. Ella podría elaborarte un plano para acabarlo.-dijo Dafne.
-Intuyo nuevos y más peligrosos problemas.-le contestó el Rey Desterrado con el semblante serio a la bella Dafne.
-Que resolveremos.-sentenció Marcos en una breve interrupción, a la vez que señalaba su cabeza pensante con el dedo. Y Sombra de Ébano relinchó.
El caballo ya nunca volvió a sentirse inquieto, después de todo aquello, el mundo se sentía un lugar un poco más seguro. Renacido tras una larga lucha en desventaja para los más débiles.

-¿Comemos algo?-preguntó Marcos, al tiempo que le rugían las tripas. -¡Mira Dafne, un enanito!-
-Soy Pom, el duende de los calcetines sucios, niño ignorante.-le dijo el enano, que iba a lomos de un nuevo caracol con un nuevo cargamento de calcetines apestosos.

Pero lejos de allí, algo se revolvía inquieto oculto en las catacumbas del palacio de Ciudad Fronteriza, que ya no era humano. 
De pronto, la losa de un sarcófago real se deslizó chirriando a un lado y un antiguo Rey Olvidado se alzó de entre los muertos para reclamar el trono del Castillo Infinito.

...y Marcos cerró el libro por esa página. Nunca le había pasado algo igual. Nunca se había visto tan absorbido por una historia. Miró a su alrededor y la biblioteca parecía un almacén de trastos inútiles. También surcó por su mente el recuerdo de haber sido viejo, de haber protegido algo valioso por mucho tiempo. ¡Ah sí! ¡Ya lo recordaba! ¡El Castillo Infinito!...y abrió el libro de nuevo sintiendo el reconfortante tacto de la página de papel y el abandonarse a la lectura tanto, que ya no sabía diferenciarla de su realidad.


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